Por qué los lobos son siempre los malos de los cuentos infantiles

Caperucita, Los tres cerditos, Pedro y el lobo, el lobo y los siete cabritillos, la grulla y el lobo… decenas de cuentos nos muestran al lobo como el malvado de los cuentos. Al pobre le abren la tripa, le tiran al río, le queman el culo con un caldero hirviendo, y cuando menos acaba apaleado y destinado al destierro para siempre, pero ¿por qué el lobo siempre es el malo de cuentos?, ¿por qué no un jabalí, un oso o ratón…? Al fin y al cabo también pueden dar mucho miedo.

Cuentos infantiles en los que el lobo es el malo

Por qué el lobo siempre es el malo de los cuentos 

No es casualidad que siempre sea un lobo. Los cuentos clásicos proceden de una larga tradición oral en los pueblos y por parte de los campesinos durante siglos. Era un modo de entretenerse especialmente durante las largas horas de pastoreo y en las noches, donde la familia se sentaba junta y se escuchaban estas historias cargadas de moralejas y lecciones, no especialmente pensadas en exclusiva para los niños. La intención era transmitir de una forma amena los peligros del campo y la necesidad de comportarnos bien con nuestros vecinos.

Por otro lado, estos contadores de historias solían ser campesinos o pastores cuyo único modo de subsistencia se basaba en la ganadería, así el lobo empezó a tomar cierto protagonismo en los cuentos, ya que en aquella época los pueblos estaban rodeados de bosques de los que había que mantenerse alejado ya que habitaban en ellos numerosos lobos. Esos lobos, de vez en cuando, mataban algún animal del rebaño con lo que los pastores a través de estas fábulas inculcaban el miedo a ellos. Era su mayor temor, ya que inspiraban desconfianza y traición. 

Años después, en el siglo XIX, escritores como los Hermanos Grimm, Perrault o Andersen recopilaron todas esas fábulas, con el objetivo de rescatarlas del olvido. La mayoría de ellas eran demasiado crueles y no aptas para oídos infantiles así que decidieron adaptarlas, suavizando algunos matices, como los que tenían que ver con el sexo (La Bella Durmiente fue violada por su rescatador antes de despertar) o eran demasiado crueles o sangrientas, aunque dejaron la esencia del cuento: la contraposición entre el bien y el mal; en este caso encarnado en el lobo.

Además, la sociedad del siglo XIX, especialmente la purista americana, censuró el contenido de los cuentos alemanes debido a su crudeza, coincidiendo con el florecimiento de la literatura infantil. Así que a los autores de los cuentos no les quedó otro remedio que refinar aquellas historias macabras, en un principio dedicadas al entretenimiento de los campesinos, para que los niños pudiera disfrutarlas, aumentado los roles de género de entonces y la moraleja.

A principio del siglo XX, Walt Disney recogió algunos de esos cuentos, los amoldó a los estereotipos de entonces, y los suavizó todavía más; pero lo cierto es que al pobre lobo le tocó seguir siendo el malo durante muchos años.

El lobo evoca la prudencia ante el peligro, pretende asustar a los niños y alejarlos de situaciones peligrosas, inculca valores positivos en contraposición con la encarnación del mal: el lobo recibe su castigo porque actúa mal con los demás y se premia a los que actuaron bien en la historia.

Lo cierto es que, en pleno siglo XXI, el lobo sigue haciendo estragos en las mentes infantiles, y no son pocos los niños a los que les sigue aterrorizando su sola presencia en la historia.

Menos mal, que en la actualidad, el lobo empieza a tomar otros papeles, y ya hay cuentos que le dan la vuelta a la historia y la enfocan desde el punto de vista del lobo, donde el lobo se pone en huelga de maldad, ¡incluso en el que el lobo es el bueno de la historia!

En definitiva, si no hubiera lobo en la historia, ¿qué harían el resto de los personajes del cuento?

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