Hermanos: vínculos que dejan huella

Después de la relación entre padres e hijos, probablemente la relación entre hermanos sea una de las más complejas. Es un vínculo no elegido, que nos acompañará de por vida, que nos enseñará mucho pero a su vez puede presentar dificultades.

Los hermanos son ese vínculo que deja huella en los niños y es labor nuestra fomentarlo y cuidarlo.

Vínculos que dejan huella: hermanos

Hermanos: vínculos que dejan huella 

La Psicóloga uruguaya Fanny Berger abordó esta temática en su libro “Hermanos.Vínculos que dejan huella” editado por Urano. La autora explica que es en la relación con los hermanos donde desarrollamos nuestras técnicas de competencia, socialización y posicionamiento frente a los otros. Los hermanos son nuestros entrenadores: ya sea porque aprendemos con ellos a vincularnos con el otro, o a desarrollar otras habilidades especiales como la argumentación, la empatía, dominar los celos, etc.

Respecto a este último punto, se refiere al famoso favoritismo, real o soñado que siempre es motivo de celos entre los niños. Habitualmente cada uno piensa que otro es el favorito. Berger sostiene que el trato diferencial existe muchas veces por parte de alguno de los padres, aunque sea de manera inconsciente y por supuesto sin intención de dañar o perjudicar. Este trato diferencial está relacionado con la personalidad del padre, los rasgos de cada hijo y las circunstancias del nacimiento. A veces un hijo fue más buscado, en otras ocasiones puede haber llegado de improviso, en un momento que los padres estaban más serenos o complicados por temas personales y todo eso puede incidir en el vínculo que se establece con el hijo. 

Es importante entender que el vínculo entre los hermanos, depende en gran medida del comportamiento de los adultos. Un apartado especial del libro está dedicado a la comparación entre los hermanos, que la Psic. Fanny Berger sostiene es tremendamente nociva. Recuerda a los padres que “en realidad cada hermano es en relación con él mismo y no en comparación con el otro.  Cada hermano es como es y la única comparación válida  es dentro de su propio desarrollo como individuo. Ver cómo progresa, sus adelantos y esfuerzos, cómo madura al enfrentar la vida y trabajar las propias limitaciones con respecto a él mismo”. 

Especialmente interesante es el capítulo dedicado a las “falsas creencias”. Las creencias son ideas fijas con fuertes mensajes que digitan la vida de las personas. Una de ellas es que todos los hermanos tienen que recibir lo mismo, pues se parte de la base que son todos iguales. Sin embargo, son todos diferentes y por lo tanto con necesidades distintas. 

También Berger examina la creencia popular de que los hermanos deben llevarse bien y ser amigos o no deben tener conflictos entre ellos. En realidad es esperable que tengan conflictos y que si los resuelven bien, salgan fortalecidos.  

La empatía, clave para educar a los hijos

Entre las múltiples apreciaciones para los padres, elegimos para cerrar la nota una vinculada a la empatía. Fanny Berger explica que “El padre o madre puede elegir colocarse para mirar a sus hijos dos lentes distintos y opuestos: el lente de la empatía y el de las expectativas. El único lente que ayuda en la vida es el lente de la empatía, pues puede captar la realidad tal cual es. En cambio el lente de las expectativas que cada progenitor tiene puede distorsionar la mirada que se tiene hacia cada hijo en particular”.

Los padres debemos asumir desde el nacimiento de cada hijo, que cada uno es diferente y que nuestro rol es ayudar a cada uno a desempeñar su máximo potencial sea en el área que sea. No todos serán grande profesionales, grandes artistas, probablemente económicamente alguno obtenga un desarrollo mayor que los otros. Debemos desde pequeños hacerles saber que son diferentes y que lo que importa en la vida es lograr lo que cada uno se propone aunque sea completamente diferente a los objetivos de su o sus hermanos.

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