Qué proceso sigue una mujer cuando le dicen que no puede quedarse embarazada

Cuando por fin te decides a dar el paso de ser madre, después de estar durante años usando métodos anticonceptivos o evitando acercarte a tu pareja en los días fértiles del mes, piensas que eso de quedarse embarazada es cuestión de minutos.

Así que cuando el primer mes te baja la menstruación, piensas “¡vaya, pues parece que no es tan rápido como pensaba”, y cuando llega el mes siguiente, y el siguiente, y el siguiente…, y así hasta un año, empiezas a preocuparte.

Te cuento cómo es el proceso que sigue una mujer cuando le dicen que no puede quedarse embarazada.

El proceso de los tratamientos para quedarse embarazada

Qué proceso sigue una mujer cuando le dicen que no está embarazada

En el momento en el que la preocupación da paso a la desesperación, decides acudir al ginecólogo, y te llevas la sorpresa de que el tiempo medio para quedarse embarazada ronda los dos años.

Sin duda este es uno de los procesos más duros por el que se pasa. Tus amigas y familia deciden que te van a traer agua de la Virgen de Lourdes, y te dan mil consejos, a cual más sui géneris, para que por fin consigas quedarte en cinta.

Y, como eso tampoco suele funcionar, pasas al siguiente escalón, que tampoco es un camino de rosas, pero sin duda te ofrece más esperanza de la que te ha dado la naturaleza, así que comienzas con fuerzas.

Dependiendo de cada caso, el ginecólogo te mandará una serie de pruebas a ti y a tu pareja, para saber si existe algún problema fisiológico.

En el hombre las pruebas son fáciles, un análisis de sangre y otro de esperma; pero la mujer tiene que hacerse una ecografía, un análisis hormonal y una histerosalpingografía; esta última prueba, imposible de pronunciar salvo para el que te la hace, consiste en hacerte una serie de radiografías de los ovarios para saber si están obstruidos.

En el caso de que todo vaya normal, y no exista ningún problema, dependiendo de la edad que tengas, existen diferentes métodos para conseguir el embarazo.

En mi caso, estuve 8 meses tomando unas pastillas que me regulaban la ovulación, y haciéndome análisis hormonales cada dos semanas. Esos meses fueron duros, y largos, y no dieron el fruto deseado.

A continuación, el proceso normal es la inseminación artificial, a no ser que la edad de la madre sea muy alta y se salte directamente al In vitro.

La inseminación artificial es un proceso rápido y fácil, que puede hacerse en una consulta ginecológica.

Deberás estar pinchándote una dosis, no muy alta, de hormonas durante un mes, y el día de la ovulación, tendrás que ir a la consulta del ginecólogo con tu pareja. Él deberá hacerse una extracción de esperma en el momento, y el médico te lo inyectará a través de una cánula dentro del útero. Es decir, con este proceso le facilitamos el camino a los espermatozoides hasta llegar al óvulo, pero ellos solitos deberán fecundar al óvulo.

Existen tres intentos, después pasas al In vitro.

Cuando llegas al In vitro estarás desesperada, pero todavía te queda la esperanza de que la ciencia te abra el camino a la maternidad, así que no debes caer en el desánimo.

En este proceso deberás pincharte de nuevo, aunque esta vez la dosis de hormonas será mayor, ya que se busca que tus ovarios produzcan la mayor cantidad de óvulos posibles, para más tarde extraerlos con una ligera intervención, que no requiere hospitalización, y que se realiza con sedación.

Tras ese crucial momento, ya todo depende del laboratorio, ya que allí se implantará alguno de los espermatozoides de tu pareja en el interior de tus óvulos.

En este momento deben ocurrir 3 cosas:

1- Que el óvulo y el espermatozoide salgan adelante.

2- Que crezca normalmente una vez fecundado.

3- Que la calidad sea buena y la velocidad de crecimiento también.

De aquellos óvulos que hayan conseguido los objetivos, te implantarán los de mejor calidad, y el resto los congelarán por si quieres usarlos para un segundo embarazo; el resto los desecharán, ya que no tienen suficiente calidad.

Ahora solo te queda esperar a ver si alguno de los cigotos agarra en tu útero y empieza a crecer. Si es así ¡enhorabuena estás embarazada! y si crees que ahí se acaba la historia, estas muy equivocada, porque el largo viaje de la maternidad no ha hecho más que empezar. Así que, ¡buena suerte!

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