El peligro de que los niños vean videos musicales

Como madre he podido comprobar como los videos musicales pueden resultar muy dañinos para la sensibilidad de los niños y sus valores morales. La visión de cochazos de escándalo, mujeres rodeadas de lujo y diamantes, movimientos sensuales y cuerpos estereotipados hacen que los niños equivoquen sus valores morales.

En Guiainfantil.com te contamos el porqué del peligro de que tus niños vean videos musicales.

El peligro de que los niños vean videos musicales

El peligro de que los niños vean videos musicales

Recuerdo mi pasión de adolescente por los videos musicales. Eran fascinantes, en ellos podía ver a mis cantantes favoritos personalizando la historia que cantaban. Mis amigos y yo esperábamos con auténtico fanatismo el momento en el que Michael Jackson se convertía en hombre lobo en el video de Thriller, un video tan elaborado que era digno incluso de premios audiovisuales. Aquella tarde fue uno de los recuerdos más apasionantes de mi infancia.

No creo que sea una madre anticuada, moralista o retrógrada… o sí, no lo tengo claro, porque realmente no puedo evitar alarmarme cuando veo el peligro de que los niños vean vídeos musicales, y el impacto que produce en las mentes inmaduras de mis hijas, ya que, lejos de contar una historia, se dedican simplemente a exhibir un tipo de vida a la que pocos podemos acceder.

En ellos se ven el coche que nunca llegarás a tener, el reloj que nunca lucirás, cuerpazos delgados y estilizados, lejos de los modelos reales de mujer, y ropa sensual que deja a la mujer únicamente como objeto de deseo del hombre.

Mis hijas se quedan totalmente hipnotizadas por aquellas llamativas imágenes en las que las mujeres mueven el culo a la velocidad de la luz y en la que los chicos son el vivo reflejo de un chulo de discoteca, es decir, el novio que nunca querrías que tuviera tu hija.

Desde pequeños van creando su escala de valores observando todo lo que les rodea en su entorno más cercano, pero como bien dice el refrán: “una imagen vale más que mil palabras” así que, mis hijas han decidido rápidamente que lo que yo les digo está muy bien, pero que es más aburrido que imaginar que llegan a tener y ser, todo lo que ofrecen esos videos musicales tan divertidos y coloridos.

Así, sus cerebros de niñas inmaduras equivocan los valores morales y no saben diferenciar la realidad de la ficción, muy lejos de tener un pensamiento crítico.

Mi lucha por la igualdad de la mujer queda a la altura del betún al lado de esos tres minutos de imágenes donde se vende el éxito y la belleza pero ¿qué pasa si ese no es tu caso? ¿y si resulta que no soy ni alta, ni guapa, ni peso 40 kilos y además tengo granos y gafas? Ese sentimiento de no poder llegar a ser ese estereotipo físico, de no poder llegar a ser alguien con éxito o con dinero, o de que el chico que te gusta sea un chico normal, que no tiene ni coche ni un chalet en Miami, les produce una sensación de vacío y de frustración que puede terminar en culpabilidad e incluso depresión. 

 Así que, no puedo evitar ponerme de los nervios cuando veo a mis hijas salir de la habitación disfrazadas con todo lo que han pillado del armario, customizando sus disfraces al estilo de las chicas de los videos, con todas sus joyas de juguete encima, y bailando provocativamente con apenas siete años. En ese momento me pregunto…¡¡¿dónde ha quedado todo mi trabajo de madre liberal?!! A partir de ahora quedan limitados los videos musicales a la época de los 80.

Educar en valores a los niños

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