La estremecedora carta de una maestra a los padres de unos alumnos maleducados

Julie Marburgues no pudo más y explotó. Después de dos años de dedicación y entrega a la docencia, vio que era incapaz de controlar a alguno de sus alumnos más rebeldes y maleducados. Así que decidió escribir una carta, sincera y rotunda, desconcertante, arrolladora. Real. Una carta dirigida a los padres, esos mismos padres que piden respeto y delicadeza con sus hijos. Que les sobreprotegen sin ser conscientes del error que cometen. 

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Destrozos en clase

Estanterías rotas, tablet en el suelo, papeles tirados en el suelo, libros destrozados... hasta chicles pegados en los marcos de las ventanas. La clase de Julie acaba cada día como un campo de batalla. Lo más triste es que gran parte de lo que hay en el aula lo aportó ella, con todo su cariño, por hacer un favor a sus alumnos. Y ellos les responden así: con ingratitud y desprecio. 

Julie (Estados Unidos) lleva dos años con los mismos alumnos. Día tras día intenta aportarles, además de los conocimientos clásicos que le exige cada asignatura, ciertas normas de educación. Sin embargo, algunos de sus alumnos parecen desobedecer y rebelarse a cada una de las normas que establece en clase.

Cada día, Julie contempla con tristeza cómo fracasa, a pesar de sus esfuerzos. Y lo ha intentado todo: educar en valores a los niños, darles responsabilidades, potenciar su autoestima. Entonces, ¿qué es lo que falla? Cada vez que Julie tiene que hablar con los padres de estos niños, o les manda correos, recibe la misma respuesta:

- 'La culpa la tiene usted por no saber llevar a los niños. Ellos son solo niños y usted es la adulta. Es su problema'.

La dirección del colegio también protege a los padres y los alumnos, así que, desesperada, Julie escribió la carta más estremecedora y sincera de su vida en su muro de Facebook, una carta dirigida a los padres de todos estos alumnos, con fotografías que retratan la pesadilla que tiene que vivir a diario.

 

Esta carta personal ha servido a su vez para denunciar el problema que sufren a diario hoy en día miles y miles de maestros en todo el mundo. Cientos de maestros se han solidarizado con ella y han respondido a su mensaje con apoyos. Julie asegura que hay muchos maestros que, como ella, están pensando en dejar la docencia, porque a pesar de ser una vocación, cuando de repente se encuentran con esta triste realidad, se dan cuenta de que no es el ideal que ellos esperaban. En su carta, Julie dice cosas como estas: 

- 'La gente tiene que dejar de mimar y permitir a sus hijos. Es un problema que va a extenderse a través de nuestra sociedad como un reguero de pólvora'. 

Los niños que no respetan las normas en la clase son aquellos cuyos padres les dejan hacer todo lo que quieran, niños sobreprotegidos para los que la palabra libertad se confunde con 'libre albedrío', o 'caos', según se mire. Niños que han crecido sin normas ni límites, y en muchos casos, sin referentes que seguir. 

Pero Julie también habla de los principales problemas del sistema educativo actual:

- 'En primer lugar, el sistema educativo, tal como lo conocemos, necesita una reforma. Está rota e inadecuada para nuestros hijos. En segundo lugar, tenemos que mantener a nuestros hijos a un nivel más alto de rendición de cuentas en todos los ámbitos. Inflar su éxito no aumenta la autoestima. Si así fuera, no tendríamos las tasas más altas de suicidios de adolescentes en la historia en este momento. Y en tercer lugar, nosotros como sociedad tenemos que volver a tratarnos unos a otros con modales y respeto. Nadie gana cuando la bondad muere'.

Destrozos de unos alumnos en clase

En definitiva: Julie denuncia una ausencia de valores en la educación de los niños, y de una serie de normas y límites en el hogar. Si los niños crecen en libertad y nadie les indica cuál es el camino a seguir, lo más normal es que terminen perdiéndose. Así que, cuando llegan a la adolescencia, no serán capaces de encontrar ningún referente que les guíe y se sentirán absolutamente desorientados y vacíos. ¿No te parece un problema suficientemente serio? 

Las bases esenciales para educar a un niño feliz y responsable

Sin duda, la raíz de este problema está en el hogar. Los niños se educan en casa, y si en casa no hay límites ni normas ni tampoco una escala de valores, no podrán relacionarse con los demás en ningún otro ámbito. 

Existen miles de teorías sobre la educación de los niños, pero de entre todas ellas, nos quedamos con la base, los valores y los límites. Nunca olvides esto si no quieres que tus hijos sean los tristes protagonistas de cartas como la de Julie: 

- Educa a tu hijo en valores. Valores como el respeto, la empatía y la tolerancia son esenciales para que nuestros hijos a aprendan a convivir con el resto. Otros valores como los de esfuerzo y perseverancia, les ayudará a nivel personal para conseguir el éxito. 

- Enseña a tu hijo normas sociales. A menudo no le damos la importancia que merecen. Saludar, dar las gracias, despedirse, ceder un asiento a una persona mayor en el autobús... ¿Por qué se están perdiendo todos estos modales? De esta forma lo único que se consigue es falta de respeto y crispación. 

- Establece una serie de normas en casa. Un niño sin límites jamás podrá ser feliz. ¿Te imaginas en medio de un desierto sin nadie que te indique qué camino qué camino seguir? Así se sienten los niños sin normas. Los niños necesitan alguien que les diga por dónde pueden caminar. No se trata de obligarles a seguir un camino, sino decirles por qué camino deben ir, a su ritmo, con sus caídas y sus tropiezos. 

- Deja bien claros los límites. Un niño sin límites seguramente se convierta en un adulto con problemas de comportamiento. Normal. Si desde pequeño le acostumbras a conseguir todo lo que desea al instante, tampoco sabrá lo que es la frustración. Cuando encuentre problemas en un futuro, no será capaz de hacerles frente, y su única vía de escape a la frustración será la ira o la violencia. O quizás decida replegarse en sí mismo y no quiera participar de la sociedad. 

- Enseña a tu hijo la bondad. Muchos padres desean que sus hijos sean felices... y buenos. La propia maestra utiliza esto para terminar su escrito: 'Nadie gana cuando la bondad muere'. Y es que al final, el mundo sobrevive gracias a la bondad. Y la bondad se enseña, mediante valores, mediante el ejemplo y mediante pequeños gestos y detalles en nuestro día a día. 

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