Cuidado con algunas canciones que cantan nuestros hijos

“Tráeme el alcohol que quita el dolor, hoy vamos a juntar la luna y el sol”, “papito, dame lo que quiero”… así coreaban, a grito pelado, mis hijas el otro día en el coche las canciones de la radio.

¿Realmente prestamos atención a las letras de las canciones que cantan nuestros hijos? Si así lo hiciéramos, es muy probable que no les dejáramos escucharlas.

Ojo con las canciones que cantan nuestros hijos

Ojo con las canciones que cantan nuestros hijos

-¡Mira qué graciosas! –Dijo mi madre; -Se saben todas las canciones. 

Entonces fue cuando ¡Yo!, que había sido hasta entonces una madre recelosa de lo que mis hijas veían en la televisión; ¡Yo! que había censurado las series televisivas de quinceañeras de instituto, donde primaba la vestimenta y la tontería ante cualquier mente lúcida; ¡yo! que llevaba 7 años intentando inculcarles el valor de la moral, de la importancia del intelecto sobre el cuerpo, de la independencia como mujeres; ¡yo, la supuesta madre feminista!, me vi coreando junto a mis hijas esa música, en cuya letra jamás me había fijado, a pesar de que me la sabía de memoria, hasta el momento en el que oír claramente a mis hijas: “Papito, dame lo que quiero”.

Efectivamente, mis hijas no sabían lo que decían, no entendían el significado real de aquellas palabras, pero a mí se me pusieron los ojos como platos de café y miré a mi madre con cara de horror. Mi madre me devolvió la mirada -Hija, ¿qué te pasa?, ¿parece que has visto un ovni? Tampoco se había fijado nunca en la letra.

Nos abalanzamos las dos sobre el volumen de la radio, pero era tarde, mis hijas habían absorbido como el papel de cocina, los jugos machistas de aquellas letras.

Está demostrado, desde tiempos inmemoriales, que la música influye en el ánimo, en la cultura, y hasta en la moral de los hombres. Y, el reggaetón es un reflejo de una sociedad en la que claramente no quiero que participen mis hijas. 

En él se destaca la importancia de que la mujer sea considerada únicamente un objeto sexual, (por lo menos yo nunca he oído una letra de reggaetón donde se ensalce los valores intelectuales de las mujeres) se realza la belleza, la sensualidad, la forma de vestir y de actuar, únicamente para seducir a los hombres, se exaltan los objetos materiales: el cochazo, el reloj de oro bien brillante, la ropa de marca, las mansiones de lujo… 

Puede que yo distinga que esos valores no son importantes en la vida real, pero en la esponja que tienen por cerebro los niños supone un auténtico peligro y realmente puede afectar a su conducta; os aseguro que lo he comprobado con algunas amiguitas de mis hijas.

He visto cómo los niños se identifican con esas letras, sobre todo los adolescentes, y perseguían esos mismos valores para ser aceptados por el grupo. Copiaban el valor de las cosas, sus aspectos físicos y sus gestos; Son tan manipulables que valoran su mundo en base a esos valores tan superficiales.

Seguían la moda sin ejercer ningún juicio crítico sobre esas letras, perdiendo su individualidad y dejándose llevar por los estereotipos, actuando como mujeres con apenas 10 años.

En definitiva, la próxima vez que vaya en el coche con ella pondré las canciones de Enrique y Ana, cuyo mayor peligro es que se aprendan las tablas de multiplicar al dedillo o que lloren por la pérdida de Félix Rodríguez de la Fuente sin saber quién es.

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