10 pautas para regañar a un niño de forma positiva

El No es muy necesario. También una buena regañina si lo necesita. Los niños aún no saben qué está bien y qué está mal. ¿Quién debe explicárselo? Evidentemente, los padres. Pero regañar no es tan sencillo. A menudo no pillan cansados, con poca paciencia, y terminamos estallando en un torbellino de gritos y amenazas. 

Se puede regañar sin gritar. Se puede regañar sin amenazar. Se puede regañar de forma positiva y constructiva. Es más, te damos hasta 10 pautas para regañar a un niño de forma positiva

10 pautas para regañar a un niño de forma positiva

Regañar a un niño de forma positiva

1. Ante todo, mantén la calma. Lo más normal es que aguantemos una vez, y otra, y otra más... y al final explotemos como una olla exprés, con gritos y castigos. Es algo que debemos evitar. Está demostrado que los gritos no sirven de gran ayuda. Los niños aprenden por miedo. 

2. En el momento justo. Es evidente que si un niño rompe un jarrón con el que sabía que no podía jugar, debes regañarle. Pero en el momento en el que lo rompe, no tres horas después. Tal vez ya ni se acuerde. Recuerda que el tiempo en los niños parece mucho más amplio que para nosotros. Para ellos tres horas es un mundo.

3. Evita el chantaje emocional. Claro que debes explicar cómo te sientes. Si tu hijo rompió ese jarrón que guardabas con tanto cariño como recuerdo de un viaje inolvidable... ¿cómo no vas a estar triste y enfadada? Lo lógico es que sientas mucha rabia e impotencia. Puedes explicarle que te sientes triste porque el jarrón significaba mucho para ti, pero nunca usarlo como chantaje afectivo. Es decir, no hacer culpable de tu tristeza directamente a tu hijo... Evita frases como: 'por tu culpa estoy terriblemente triste'.

4. Las comparaciones son odiosas. Eso de comparar a unos niños con otros sólo consiguen destruir la autoestima de uno y aumentar sus celos. Es decir, nada bueno. Si tienes varios hijos, evita las recurrentes comparaciones entre ellos: 'A ver si te portas mejor, aprende de tu hermano, que es un angelito'. 

5. Evita infundir miedo en tus hijos. La ley del miedo hace que obedezcas, pero no que aprendas. Obedecer por miedo es diferente a aprender a hacer algo por nuestro propio bien (y el de los demás). En el primer caso, el niño obedece pero se genera en él una gran pérdida de autoestima. Se convertirá en un niño muy educado, sí, pero temeroso y tímido. En el segundo caso, cuando se aprende sin miedo de por medio, el niño aprende de forma constructiva y obedece por empatía y porque considera que de esta forma él también crece y madura.

6. Si regañas con insultos, le haces mucho daño. Cuida no sólo del estado físico de tu hijo, sino también de su estado emocional. A nadie le gusta que le insulten y le griten. Esto daña la autoestima y e vínculo con tu hijo. Ten cuidado, y al regañar, hazlo con tacto para no dañar sus emociones.

7. Escúchale. A partir de cierta edad, se puede razonar con ellos. Evidentemente, con 1 y 2 años el niño no va a entender ciertas cosas, pero a partir de los 3 años ya puedes intentar razonar con él y explicarle por qué debe hacer lo que le pides o por qué no debe hacer determinadas cosas.

8. Descalifica la acción, nunca a tu hijo. Evita frases como 'Eres un 'bicho'... no pegues a tu hermana, que eres muy malo'. Más bien usa esta otra: 'No se pega. Pegar está muy mal porque hace daño a otra persona'.

9. No le regañes si lo que necesitas es desahogarte por un mal día en el trabajo. A veces estamos tan estresados que cualquier cosa que hagan nos parece un mundo. No pierdas la visión ni magnifiques un pequeño error que haya cometido tu hijo porque necesites gritar y desahogarte por otros motivos. Recuerda: que tu hijo no pague tus problemas.

10. Por supuesto, debes ser coherente. De nada sirve decir a un niño que no puede saltar en el sofá un día y dejar que lo haga al día siguiente. Las normas y los límites deben quedar claros. Y no se saltan. 

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