Hacer tareas del hogar es bueno para el desarrollo de tus hijos

La ciencia lo dice, la experiencia lo confirma. Hacer tareas en el hogar es bueno para el desarrollo de tus hijos. El estudio sobre felicidad más extenso que se haya realizado, es el Harvard Grant Study, que se desarrolló durante 75 años, comenzando en 1938. Los investigadores detectaron que los dos elementos que más influyen a la hora de determinar si una persona es feliz o infeliz, son el amor y el trabajo ético.

¿Y cómo se enseña el amor por el trabajo ético? En el hogar, desde muy pequeños, haciendo pequeñas tareas. Colaborar en las tareas de casa, por lo tanto, ayudan al desarrollo del niño.

Participar en las tareas del hogar es bueno para el desarrollo de los niños

Tareas del hogar es bueno para el desarrollo del niño

Este concepto lo desarrolla Julie Lythcott-Haims en una de las conferencias que brindó en el evento TedX. Ella también es autora del libro “How to raise an Adult”  e insiste fervientemente en que los padres debemos pedir a los niños que hagan pequeñas tareas en el hogar desde que están capacitados aunque no las hagan muy bien. Esto es fundamental, porque no podemos ir atrás de ellos a corregirlos.

Si comienzan a hacer las tareas de casa con frecuencia, cada vez desarrollarán más práctica y lo harán mejor. Pero si nosotros estiramos la cama después que lo hacen, para hacerlo mejor, siempre lo harán con desgana sabiendo que alguien irá luego a corregirlo.

Las tareas del hogar son parte de la vida, y ellos se sentirán más parte de la familia si colaboran en el fluir de la misma, y además no se sentirán los reyes que deben ser atendidos. Es muy fácil que se transformen en pequeños tiranos si nosotros les servimos y ellos no colaboran mínimamente. Desde cargar la bolsa del super, tirar la basura, ordenar la ropa limpia, recoger o poner la mesa.

Además hacer, aumenta la autoestima, porque comenzamos a incorporar que todos somos valiosos e importantes para el planeta y lo que es más importante, que nuestra vida depende de lo que nosotros hagamos. No se trata por supuesto de exigirles las 24 horas del día, pero sí de darles pequeñas responsabilidades y ser consistentes a lo largo del tiempo, para que ellos vayan adquiriendo hábitos saludables que sólo redundarán en beneficio para ellos.

Hacer que los hijos sean felices no es darles todo lo que piden, ni evitarles frustraciones. Es también exigirles, hacer que confíen en ellos mismos y que disfruten de las tareas que les deparen sus trabajos o sus propios emprendimientos.

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