5 ideas para educar las emociones de los hijos

Cuándo éramos niños, se medía la inteligencia de las personas en base a su cociente intelectual. Nos educaron en la idea de que el éxito se alcanzaba fomentando el desarrollo cognitivo, y así nos apuntaron a mil talleres y extraescolares. También apareció el miedo a la obesidad y nos metieron a hacer deporte.

Pero, ¿y las emociones?, ¿cómo preparamos a nuestros hijos para enfrentarse a las adversidades? No hemos de olvidar que trabajar la inteligencia emocional es básico desde la infancia para que nuestros hijos puedan manejar la frustración, la alegría, la tristeza, los fracasos y los éxitos. Aquí os comparto algunas ideas que encontré para educar las emociones de nuestros hijos.

Cómo educar las emociones en la infancia 

Cómo educar las emociones

1- Prestar palabras.

Este concepto lo expresa la psicóloga argentina Maritchú Seitún en uno de sus libros dirigidos a la familia y tiene que ver con nombrar aquello que les pasa a los chicos para ayudarlos a expresar aquello que no pueden y además enseñarles a familiarizarse con algunos términos. Por ejemplo nuestro hijo se pelea con otro chico y debemos decirle: probablemente estás celoso porque tiene un juguete nuevo y tú no, es un sentimiento frecuente, pero otras veces será al revés, etc. No se trata de largos discursos, pero sí decir lo que los niños aún no pueden. Otro ejemplo: estás muy triste porque querés quedarte más tiempo en el parque, pero nos tenemos que ir. O: te da rabia que tu hermano te haya roto el cuaderno, es lógico que te suceda eso, hay que aprender a dominar la rabia para que en un rato se te pase, etc.

2- Evitar la violencia verbal.

Todos tenemos momentos en que nos salimos de las casillas, pero debemos evitar de todas las formas posibles herir la sensibilidad de los chicos. Jamás decirles "eres idiota" o "mentiroso" o "egoísta". A lo sumo podemos decir: "En esta ocasión, te comportaste de forma egoísta, ¿cómo te sentirías si se comportaran así contigo?" Hay estudios que dicen que se necesitan siete actos positivos para remendar uno negativo.  El poder del discurso materno/paterno es muy fuerte y nuestras palabras despectivas inciden muy negativamente en la autoestima de los chicos.

Asimismo, es importante jamás minimizar los problemas de los niños o bien burlarse de ellos, mostrarse indiferente, descalificarlo o ignorarlo.

3- La verdad duele menos que las mentiras piadosas.

Hay familias en que hay temas que se ocultan. Muertes, enfermedades, discusiones, etc. Incluso, hechos tan difíciles como abusos sexuales. Pero más que las malas noticias, a los chicos les duele sentirse solos y son increíblemente perceptivos y sienten que en la familia hay alguna situación anormal. Por lo tanto es siempre mejor hablar los temas por más que nos cueste. Mintiendo u ocultando no los estamos protegiendo.

4- Escúchame con los ojos.

Esta frase se la dijo un niño a su padre y me quedó grabada cuando me lo contaron. La comunicación no verbal es el 70% de la comunicación con el resto del mundo y con tus hijos también. Y cuando estamos con ellos, deberíamos estar físicamente pero también emocionalmente presentes. Ponernos a su altura, escucharlos y no hablar con ellos mientras estamos respondiendo un mensaje en el celular.

5- Responder en lugar de reaccionar.

Esto implica tomarnos unos segundos para dar una respuesta ante una demanda de los hijos. A veces piden algo y por cansancio o estrés decimos no cuando podríamos haber dicho sí, o gritamos, o nos enojamos, cuando si analizamos un poco la situación nos damos cuenta que no está tan mal lo que piden. O decimos sí porque no tenemos fuerzas para decir no. Tomarnos unos segundos puede hacer toda la diferencia.

Tener estos consejos presentes en la vida cotidiana puede hacer una gran diferencia para la vida en familia. Empezá a ponerlos en práctica hoy mismo y seguramente tú y tus hijos van a sentirse mucho mejor.

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