Trastorno del Desarrollo de la Coordinación en niños

Qué es el TDC en niños o síndrome del niño torpe

Cuando la adquisición y ejecución de habilidades motoras coordinadas, la oportunidad de aprendizaje y el uso de aptitudes de un niño se encuentran por debajo de lo esperado para su edad cronológica, es posible que estemos hablando del Trastorno del Desarrollo de la Coordinación en niños (TDC) anteriormente conocido como “síndrome del niño torpe”.

Es decir, los niños con TDC tienen problemas con la coordinación motora en comparación con otros niños de la misma edad.

Qué es el Trastorno del Desarrollo de la Coordinación en niños

Qué es el trastorno del desarrollo de la coordinación en niños

El TDC se caracteriza principalmente por dificultades motoras que afectan al rendimiento en actividades cotidianas y escolares; por tanto, se hace necesario un diagnóstico precoz para iniciar una intervención temprana. 

Se estima que aproximadamente el 6% de los niños en edad escolar presentan un Trastorno del Desarrollo de la Coordinación. De todos modos, no todos los niños presentan las mismas características y grado de afectación. Y, menos aún, cuando el TDC es acompañado de otros problemas. Es un dato interesante saber, según afirman numerosas investigaciones, que el 50% de los niños con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) presentan de manera comórbida un TDC. 

Las primeras manifestaciones de este trastorno comienzan en la primera fase del proceso de desarrollo. Los principales síntomas del TDC son:

- Retrasos en el desarrollo para sentarse, gatear y caminar.

- Problemas para succionar y deglutir durante el primer año de vida.

- Torpeza (por ejemplo, dejar caer, tropezar con los propios pies, chocar con objetos o con personas).

- Lentitud e imprecisión en la realización de habilidades motoras (p. ej., coger un objeto, utilizar las tijeras o los cubiertos, escribir a mano, atarse las cordoneras, montar en bicicleta o participar en deportes).

- Problemas con la coordinación motora gruesa (por ejemplo, saltar, brincar, pararse a la pata coja).

Consecuencias de padecer TDC en la infancia

El TDC lleva implícitas una serie de consecuencias para el niño que lo padece:

- Problemas de aprendizaje.

- Baja autoestima como resultado de la poca habilidad en los deportes y las burlas por parte del grupo de iguales.

- Golpes y lesiones de manera continuada.

- Aumento de peso como resultado de no desear participar en actividades físicas, como deportes o cualquier juego en el que la coordinación motora sea necesaria.

Tratamiento del Desarrollo de la Coordinación en niños

Potenciar la educación física y el entrenamiento motor perceptivo (combinar movimiento con tareas que requieren pensar como las matemáticas o la lectura) son las mejores formas para tratar el TDC. Hacer uso del ordenador para tomar notas es una estrategia útil que puede ayudar a los niños que tengan dificultades para escribir.

Los niños con Trastorno del Desarrollo de la Coordinación tienen más probabilidades de tener sobrepeso que otros niños de su edad ya que evitan realizar deportes o actividades físicas en las que haya que ser ágil a nivel motriz. Es necesario favorecer en estos niños un estilo de vida saludable. Por ello, para prevenir un sobrepeso u obesidad es importante potenciar que el niño realice algún tipo de actividad física con la que se sienta cómodo y se divierta.

Por último, es relevante que reforcemos al niño en todo aquello que haga bien y evitemos señalarle o reprobarle cuando cometa errores o no realice las tareas de manera correcta. No presionarle y ofrecerle más tiempo para realizar las tareas puede ayudar mucho a los niños con TDC. Por otro lado, es muy recomendable que las personas del entorno del niño favorezcan su autonomía y ayuden a que el niño aprenda e interiorice el mensaje de “soy capaz” para fortalecer así su autoestima y lograr que sea un niño independiente. 

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