Cómo usar el desfibrilador en niños en caso de parada cardiorespiratoria

Los desfibriladores pueden salvar muchas vidas

Los desfibriladores son unos aparatos de pequeño tamaño, ligeros y que precisan de un mantenimiento mínimo. Las baterías duran unos 5 años o 300 descargas. Se suelen encontrar en lugares públicos muy frecuentados, como polideportivos, centros comerciales, estaciones de bus o tren, etc. Y sirven en los casos en que haya alguien con parada cardiorespiratoria.

Son fáciles de usar y pueden ser manejados, en caso necesario, por cualquier ciudadano. Por ello, se recomienda que todos los ciudadanos tengan una base para el funcionamiento tanto del uso del desfibrilador, como el de adquirir las habilidades necesarias para realizar una RCP (masaje cardiorespiratorio) básica, para usar ambos de forma segura y eficaz siguiendo el protocolo actualizado de desfibrilación. 

Te mostramos cómo puedes usar los desfibriladores en niños.

Cómo usar el desfibrilador en niños

Cómo usar el desfibrilador en niños en caso de parada cardiaca

Ante una parada cardiorespiratoria, su pronóstico es bueno si se realiza desfibrilación precoz, por lo que este procedimiento constituye uno de los eslabones más importantes de la cadena de supervivencia de los niños que presenten un ritmo desfibrilable, para conseguir reforzar dicho eslabón se han desarrollado los dispositivos de desfibrilación automatizados (DEA) o semiautomáticos (DESA).

Ambos desfibriladores procederán a analizar el ritmo cardiaco y si consideran que está indicada la desfibrilación se diferencian en que el DEA avisará de que carga, que nadie toque al paciente y procederá a aplicar la descarga, mientras que un DESA avisara de que carga, que nadie toque al paciente, y que el reanimador apriete el botón de descarga.

Cuando un niño cae inconsciente, y no sabemos el motivo, tenemos que seguir una serie de pasos para saber qué hacer:

1. Siempre pediremos ayuda antes.

2. Comprobaremos si respira el niño.

3. Si respira lo colocaremos en posición lateral de seguridad y llamaremos a emergencias.

4. Si no respira, comenzaríamos a realizar la RCP mientras alguien nos consigue un desfibrilador, o en el caso de que nos encontrásemos solos, y si no se ha presenciado el paro cardiaco, se realizara la RCP durante 2 minutos antes de dejar al niño para activar el sistema de emergencias y buscar el desfibrilador.

5. Una vez que tengamos el desfibrilador, siempre que sea pediátrico o con modulador de energía, consiste en encenderlo, descubrir el pecho del niño y colocar los parches como nos indican los dibujos del desfibrilador: uno en el hombro derecho, debajo de la clavícula y el otro unos 10 cm debajo de la axila izquierda. El desfibrilador comenzara a hablar, siempre hay que mantener la calma y seguir el orden de las instrucciones.

6. No deberemos interrumpir la maniobra de RCP hasta que el desfibrilador nos indique que no toquemos al niño, ya que está analizando el ritmo cardiaco.

7. Si el desfibrilador nos indica que es necesaria la descarga, nos avisa con señales auditivas o visuales, y se cargará automáticamente, siempre teniendo en cuenta que no hay que tocar al paciente en ningún momento del proceso de análisis del ritmo, ni del choque; y en caso de que no fuera necesario el choque, ordenará que prosigamos con la RCP.

8. Tras la descarga, continuaremos la RCP inmediatamente hasta que la maquina nos indique que volvamos a parar para analizar el ritmo y repetir el proceso anterior, o hasta que lleguen los servicios de emergencias.

La fibrilación ventricular (FV) es una arritmia poco frecuente en las paradas cardíacas de los niños pequeños que ocurren fuera del hospital. Sin embargo, varios estudios recientes han encontrado que la incidencia de un ritmo desfibrilable oscila entre el 10 y el 20 % de los casos de parada cardíaca pediátrica, tanto en el ámbito hospitalario como extrahospitalario.

Aunque la incidencia de la FV en niños puede parecer baja, las posibilidades de éxito de la RCP cuando existe un ritmo desfibrilable, y se realiza una desfibrilación precoz, son mucho más elevadas que cuando la víctima está en asistolia o actividad eléctrica sin pulso; de ahí la importancia de este procedimiento.

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