La decisión de cortar o no el frenillo lingual a los niños

El frenillo lingual muy corto impide al niño hablar correctamente

 El frenillo lingual, que está situado justo debajo de la lengua, a veces es tan corto que impide que la lengua se mueva con libertad y ello dificulta no sólo el habla, sino también el hecho de tragar fácilmente. 

Por eso es posible que, si este es tu caso, te hayan dicho que hay que cortarlo. ¿Merece la pena hacer ejercicios para evitarlo? 

Cortar o no el frenillo lingual a los niños

La decisión de cortar o no el frenillo lingual a los niños

Nacemos con un frenillo lingual que, según el tamaño que tenga, nos puede traer algunos problemas. Cuanto más corto sea el frenillo, menos movilidad tendrá la lengua, así que suponiendo que no hagamos nada para alargar este frenillo, su tamaño siempre será el mismo y los problemas persistirán. 

Por eso no tiene sentido esperar a que el niño crezca para ver si el frenillo se alarga o no. Aun así, puede ser que, a medida que el niño vaya creciendo, aprenda por sí solo nuevas estrategias para solucionar el problema inicial.

Los ejercicios de estiramientos con la lengua permiten optimizar la capacidad del frenillo, de forma que cuando está muy ejercitado éste ofrece más margen de movilidad a la lengua y los problemas para tragar o vocalizar se pueden llegar a solventar.

Ten en cuenta que aunque el frenillo se puede alargar bastante, hay un punto a partir del cual ya no se puede estirar más. Con lo que en algunos casos, especialmente si el niño nace con el frenillo muy corto (la lengua prácticamente no la puede mover) practicar los ejercicios de estiramiento sería insuficiente y lo más probable es que se opte por cortarlo con el objetivo de que el niño se agarre bien al pecho o a la tetina para mamar. 

Sea cual sea la opción elegida, será necesario re-aprender a hablar y/o comer, pues la lengua podrá hacer movimientos nuevos y deberá adaptarse a ello. En el caso de alargar el frenillo de la lengua, cuanto mayor sea tu hijo más rápido aprenderá a hacer los ejercicios y antes logrará comer y/o hablar sin dificultades. 

Valora si corre prisa para decidir pasar por quirófano o no, ya que cortar es la forma más rápida de facilitar el movimiento a la lengua pero tiene el inconveniente que habrá que sedar al niño. 

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