El fuego y los animales. Leyenda mexicana para niños

Un relato tradicional mexicano sobre el valor de la generosidad

Te contamos una leyenda mexicana para niños: El fuego y los animales. Un relato que les enseñará a los pequeños la importancia de ser compartidos y generosos con los demás. Lee con tus niños esta bonita historia llena de aprendizaje y comparte la cultura mexicana con ellos.

A través de esta historia puedes mostrarles a tus hijos una forma diferente y divertida de entretenimiento. Recuerda que la lectura es de suma importancia para su educación y por medio de leyendas como estas puedes incentivar este buen hábito en ellos.

El fuego y los animales. Leyenda mexicana 

leyenda animales y el fuego

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo los animales hablaban y hacían cosas de personas, pero como no tenían fuego y aún no existían los fósforos, los pobrecillos se veían en la necesidad de comer comida cruda, lo cual no les gustaba del todo.

En ese tiempo el jaguar no tenía sus manchas, era de un solo color, amarillo y nada más. Un día mientras estaba tomando el sol en una montaña, el sol lo observaba con atención. Al señor sol le dio tanta lastima ver que tanto él jaguar como los animalitos sufrían comiendo comida cruda, que decidió hablar con el jaguar y decirle: 

- Jaguar te voy a dar una cosa que usarás y compartirás con los demás animales.

- ¿Es algo para comer?- le preguntó el jaguar.

-Es fuego, levanta esa rama con pasto seco, que yo te la encenderé- contestó el sol.

El jaguar agradeciendo el buen gesto del sol corrió con la antorcha encendida, pero no la compartió con los demás animales. Tarde o temprano todos los animales se enteraron de la valiosa posesión del jaguar. Entonces fue la lechuza a pedirle un poco de fuego, pero el jaguar no quiso darle. Después mandaron a la Vizcaya pero el jaguar se negó y comenzó a rugir logrando ahuyentarla. Por último llegó un astuto zorro que logró engañar al jaguar y le robo un poquito de fuego. El zorro corrió y corrió, hasta que el jaguar tropezó con una piedra y se manchó.

Al final el jaguar quedó con machas, solo y con mal humor por no haber compartido el preciado fuego. El resto de los animales gozaron del fuego y vivieron felices para siempre.

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