La ratita digna. Cuento con valores para niños

Cuento sobre la amistad verdadera para leer a los niños

La amistad puede llegar de quien menos te lo esperas. Nos referimos a la amistad verdadera, claro. Con este cuento de La ratita Digna, tus hijos aprenderán a diferenciar a los 'conocidos' de los que de verdad son amigos. 

Lee con tu hijo 'La ratita digna', un cuento con valores para hablar de amistad, bondad, solidaridad, empatía y generosidad.

La ratita digna, un cuento con valores para los niños

La gatita digna

En el bosque todos conocían a la ratita Digna por ser  buena y bondadosa. Era trabajadora, generosa y siempre prestaba su  ayuda a quien lo necesitaba.

La ratita siempre tenía la ratonera llena de amigos y cualquier pretexto era bueno para celebrar allí. 

Ocurrió que una mañana la ratita Digna se levantó muy mareada, se encontraba mal y no podía salir a comprar ni  tenía fuerzas para atender a sus ratoncitos, por eso, decidió pedir ayuda a sus amigos:

Y dijo el águila:

- ¡Uf!, estoy taaaan liada,  pasaré a verte mañana cuando esté más descansada. 

Y dijo el conejo:

- Me voy a hacer un  viaje, ya tengo comprado el pasaje.

Y dijo la lombriz:

- Voy a la fiesta de unos amigos, cuando vuelva cuenta conmigo.

Y dijo la mariposa:

- Quizás pueda venir mañana, he quedado con mi hermana.

Y dijo la serpiente:

- Como le dije al ciempiés, mudo de piel este mes.

Y así uno tras otro fueron dando excusas a la ratita que se quedó enferma, desolada y muy triste. Y a pesar de encontrarse tan cansada, no tuvo más remedio que salir a la calle para ir a comprar comida

De vuelta a casa, con fiebre, encorvada  y cargada con la bolsa de la compra iba arrastrando los pies por el camino cuando escuchó una voz que dijo:

- Señora rata, yo cargaré con las bolsas hasta su ratonera.

Era una culebra joven, fuerte y sonriente la que había hablado.

Cuando llegaron,  los ratoncitos esperaban hambrientos pegados a la puerta y abrieron enseguida saltando alrededor de su madre.

Al ver a los cinco ratoncitos en la casa, la culebra dijo:

- Vaya a descansar señora rata, yo prepararé la comida a sus ratoncitos.

Y la ratita Digna se metió en la cama muy agradecida a la culebra.

Al día siguiente, cuando Digna despertó, la culebra había limpiado y hecho el desayuno para todos. Se había quedado allí toda la noche para cuidar de ellos. Y se quedó al cuidado de la casa y los ratoncitos hasta que la ratita se recuperó. 

Algunos de sus amigos aparecieron al día siguiente para marcharse enseguida poniendo excusas de nuevo.

La ratita Digna y la culebra se hicieron amigas pero, amigas de verdad.

Y a pesar de todo, la casa de la ratita Digna sigue siendo el centro de reuniones y fiestas y, allí se sigue celebrando todo lo bueno de la vida, incluso el día de la amistad.

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