Everardo, el cocinero de los romanceros. Cuento infantil sobre el Alzheimer

Cuentos para niños con rimas

¿Cómo podemos explicar a los niños qué es el Alzheimer? Para los niños es complicado entender la enfermedad del olvido. Si tu hijo tiene a alguien cercano que sufre de Alzheimer te proponemos que le leas este cuento para niños con rima. Te puede servir como forma de iniciar una conversación para tratar el tema.

Everardo, el cocinero de los romanceros, es un cuento infantil original que trata la historia de un divertido cocinero que siempre preparaba sus platos creando versos y un buen día comienza a olvidarlos. Te invitamos a leer este precioso cuento infantil sobre el Alzheimer. 

Cuento para niños con rimas: Everardo, el cocinero de los romances

Cuentos para niños con rima. Un cuento sobre el alzheimer  

Everardo cocinaba a fuego lento todos sus platos, con cariño, con delicadeza, como solo él sabía hacerlo. La sal en su punto, ni soso ni salado, la cantidad exacta de este o aquel ingrediente y, además, tenía una peculiaridad que le había hecho muy famoso a la hora de servirlos; lo hacía cantando romances, por eso, era por todos conocido por Everardo el cocinero de los romanceros.

Cantaba Everardo feliz:

Echo chorizo al puchero

las alubias y el pimiento,

sal, cebolla, ajo, laurel

y os sirvo un plato de cuento.

Otro día cantaba mientras servía un sabroso plato de pescado:

Hoy os traigo una merluza

porque hay que comer pescado.

con gambas y bacalao

y patatas, ¡qué bocado!

Su fama traspasó fronteras y llegaban de todas partes del mundo para comer los exquisitos platos en ese peculiar restaurante y, conocer al famoso cocinero de los romanceros. Un día se disponía a servir, como siempre acostumbraba, uno de sus platos y sucedió algo que nunca le había ocurrido.

— ¿Qué he cocinado hoy? — se preguntó dudando.

Agarró el cucharón y removiendo el guiso lo probó comprobando que había guisado unas lentejas. Pasaban los días y Everardo seguía cantando a los divertidos comensales:

Para que comáis de todo

hoy traigo un plato de altura,

acelgas, col y espinacas

y tempura de verduras.

— ¿Qué postre serviré hoy?  — dudó nuevamente muy consternado ante la mirada sorprendida de sus ayudantes. Todo el mundo se daba cuenta que algo le estaba pasando a Everardo. Cada vez eran más frecuentes sus despistes y se olvidaba de las recetas y romances que tantas veces había repetido.

A nadie le amarga un dulce

por eso hay flan y natillas…

Empezó a cantar un día Everardo y, sin acabar, enmudeció sin saber cómo seguir.

Helados de chocolate

y galletas de vainilla.

Corearon todos los comensales allí presentes terminando  de cantar el romance de los postres. Everardo atrapado por la enfermedad del Alzheimer fue olvidando todo lo aprendido pero, sucedió que, sus hijos, amigos y todos aquellos que frecuentaban tan original restaurante y conocían al simpático cocinero, fueron repitiendo de memoria todos sus romances y nunca cayeron en el olvido. 

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