El riesgo de dar demasiados regalos a los niños en Navidad

7 razones por las que no excedernos con los regalos navideños

No por tener más regalos los niños son más felices. Esto es lo que demuestran varios estudios realizados en los últimos años. La felicidad del niño depende de otros muchos factores pero nunca de los regalos. Entonces ¿por qué colmamos de regalos a nuestros pequeños año tras año? 

Lo cierto, es que muchos de estos regalos son prolongaciones de nuestros deseos frustrados, también influye la ilusión que sentimos al regalarles, y, otras muchas veces, es una manera de compensar el tiempo que no hemos podido pasar con ellos, lo cual nos hace sentir culpables. Sin embargo, comprar demasiados regalos a los niños, incluso en Navidad, es contraproducente, ya que estamos matando lo que precisamente más nos gusta de ellos: la ilusión de recibir regalos.

Por qué no comprar muchos regalos navideños al niño

Por qué no dar muchos regalos a los niños

Está comprobado que el exceso de regalos en un niño provoca una serie de efectos muy negativos en él:

1- Produce una sobreestimulación: El niño es incapaz de centrarse en todos los regalos y suele escoger uno solo de ellos relegando al olvido el resto.

2- Genera un sentimiento de ambición y de competición: Muchas veces no termina de desenvolver un regalo cuando ya está abriendo el siguiente. Solo da importancia al número de regalos, sin tener en cuenta la valoración de cada uno de ellos y el sacrificio que han hecho los demás para comprárselo.

3- Le convierten en una persona caprichosa y avariciosa: en ocasiones será incapaz de compartir con los demás por esa necesidad de competir.

4- Le hará perder la ilusión: El exceso de regalos genera en el niño una apatía total. Ya no le hace ilusión porque no es nada especial, provocándole un sentimiento en el que la obligación de los padres es regalar.

5- Provoca una baja tolerancia a la frustración: Si le damos todo lo que desean, cuando no consiga lo que quiera se sentirá frustrado, será incapaz de luchar por algo que le cueste mucho esfuerzo y además creará en él una actitud egocéntrica.

6- Limita la fantasía: El exceso de juguetes provoca aburrimiento, además impide desarrollar la imaginación; si uno tiene un coche de madera necesita empujarlo y hacer el ruido, pero si el coche ya lo hace solo no necesita nada más, con lo que el niño se aburrirá pronto de él. A los niños les encanta reproducir roles de la vida real y para ello no necesitan juguete alguno, basta la imaginación.

7- Inculca valores negativos: La abundancia de juguetes les resta valor y les hace desarrollar actitudes tremendamente consumistas: cuando un juguete se rompe se compra otro y ya está, provocando que no cuiden sus juguetes.

Los psicólogos recomiendan no dar más de 4 juguetes al niño, ya sea en Navidad o en su cumpleaños, porque realmente lo que ellos necesitan es pasar tiempo en familia y mantener el valor y la ilusión en cada regalo que abran; porque lo que nunca podrá dar un juguete es cariño.

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