Discusiones de los padres: cómo afectan a los niños

Cómo actúan los niños en caso de conflicto entre los padres

Cuando el niño es testigo en edades tempranas de peleas y discusiones entre los padres se sentirá angustiado e incluso culpable de lo que ocurre.

En Guiainfantil.com te contamos cómo afectan a los niños las discusiones de los padres y qué podemos hacer para evitarles el sentimiento miedo, frustración o angustia.

La importancia de trabajar las emociones con los niños

Cómo afectan a los niños las discusiones de los padres 

A la edad de 3 ó 4 años el niño ha aprendido una serie de comportamientos que le ayudan a  conseguir lo que quiere y que forman parte de su personalidad infantil. A medida que el niño crece aparecen nuevos retos en la relación con sus padres y hermanos, en el colegio con sus profesores y compañeros, y también con los niños con los que comparte su juego en el parque. Todas estas situaciones le ayudan a madurar y a fortalecer su carácter. 

A esta edad los padres juegan un papel esencial en ayudar a sus hijos a relacionarse con los demás. Los padres pueden enseñar a los niños a reconocer sus emociones, a hablar de ellas y a tratarlas. Si los padres ignoran el miedo, la angustia, el enfado o la frustración en el niño, éste perderá una oportunidad fantástica de reconocerlas e identificarlas.

Cuando el niño pone nombre a lo que siente aprende a comprenderse mejor y a tranquilizarse, no dejándose llevar por la emoción. Si la mamá o el papá castiga a su hijo por no obedecer el niño puede sentirse triste por haber disgustado a sus papás o puede estar enfadado porque no le dejan hacer lo que quiere.  Si le preguntamos ¿estás triste o enfadado? sabrá decirnos lo que le pasa y le comprenderemos mejor. 

Cómo afectan a los niños las discusiones de los padres

El niño no entiende el mundo de los adultos. Si a edades muy tempranas el niño es testigo de peleas entre los padres es muy probable que se sienta angustiado y trate de averiguar qué significa para él lo que está ocurriendo. El niño puede pensar "esto es por mi culpa", o "mis papás se van a divorciar y ¿qué va a pasar conmigo?" Esta situación le generará un gran malestar y buscará la manera de intervenir para reducir su angustia:

- Una estrategia podría ser intentar intermediar para que sus padres no discutan. Si el niño consigue su objetivo se convertiría en el reconciliador de sus padres, en la persona que les ofrece apoyo, invirtiéndose el rol al asumir el hijo un papel que no le corresponde, el de padre. 

- Una segunda estrategia que podría utilizar el niño es mostrar un comportamiento problemático que distraiga a los padres del foco del conflicto.

- Una tercera opción podría ser evitar la situación refugiándose en el juego, en el estudio o en cualquier otra actividad. Si uno de los hermanos mayores  ya ha asumido uno de estos roles: el pacificador, el problemático, el animador o el evitador, el niño más pequeño tendrá que desempeñar otro diferente. 

Es importante recordar que una estrategia que puede funcionar a corto plazo en una situación determinada con un tipo de personas puede no ser adecuada a largo plazo en otras situaciones. En situaciones de conflicto entre los padres el niño hace lo que puede para aliviar la tensión; sin embargo, las estrategias que utilice pueden no ayudarle en el futuro. Por ejemplo, los ataques de ira o de llanto pueden ocasionar al niño problemas en el colegio, puede ser rechazado por sus compañeros y recibir reproches y/o desaprobación por parte del profesor. 

El niño crecerá feliz si los padres afrontan las discusiones de forma constructiva 

La investigación muestra que los padres se diferencian en la manera de manejar conflictos:

- Algunos siguen patrones destructivos, utilizando amenazas, expresiones hostiles e insultos.

- Otras parejas muestran unas conductas más beneficiosas, hablando del problema pero mostrando afecto, apoyo, sentido del humor; lo importante es buscar una solución en lugar de un culpable.

Cuando los padres solucionan sus diferencias de una manera más constructiva los niños muestran menos angustia, además de aprender cómo el cariño, el buen humor y el afrontamiento de los problemas contribuye a resolverlos, manteniendo un buen ambiente familiar. Estos hogares garantizan la seguridad y felicidad de los hijos. 

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