Cómo viven los niños un divorcio según su edad

Ayudar a los hijos a entender la separación de los padres

La separación de los padres supone un importante impacto emocional en los niños. Aunque no todas las separaciones son iguales ni todos los niños reaccionan igual, es una situación difícil de manejar para ellos. Supone para los hijos la ruptura de la unión familiar, y un nuevo escenario en el que desarrollarse. 

Cómo manejen los padres esta situación y los cambios que conlleva, será fundamental para preservar el bienestar psicológico y emocional en los niños. En Guiainfantil.com te explicamos cómo viven los niños un divorcio según su edad y cómo podemos ayudarles a asumirlo.

Cómo ayudar a los niños en un divorcio según su edad 

Así viven los niños un divorcio según su edad

Las reacciones y sentimientos de los niños ante un divorcio van a depender de muchos factores: edad que tengan en el momento de la separación, las explicaciones recibidas, continuidad de la relación con ambos progenitores, acuerdos o desacuerdos entre los padres, grado de hostilidad entre los mismos, intervención de otros adultos, etc...

Según la edad de los niños en el momento de la separación de los padres, las reacciones pueden ser diversas y las explicaciones que les demos de la situación también serán diferentes, ya que según la edad lo vivencian de distinta manera. Pero lo que tiene que quedar claro es que siempre hay que darles una explicación, dejando fuera las diferencias entre los padres, dejando claro que la decisión es de los dos padres, dándoles sólo la información que pueden entender, resolviendo sus dudas y explicándoles cómo será la situación a partir de ese momento.

Aunque no a todos los niños les afecta igual ni todos reaccionan de la misma manera, y separación no es sinónimo de trauma, algunos rasgos (orientativos)  de cómo viven los niños el divorcio según su edad, son:

- Niños menores de cinco años:

Cuando los hijos o hijas tienen menos de cinco años debemos explicaciones sencillas, cortas, concretas, y claras. A esta edad los niños pequeños pueden sentir que ellos son los culpables de que los padres se separen, porque se han portado mal o han hecho algo malo y suelen fantasear con que papá y mamá volverán a estar juntos. En ocasiones, al principio, tener dos casas, dos habitaciones, puede resultarles hasta divertido, pero no son del todo conscientes de que es un hecho definitivo, y que los papás no van a estar juntos más. 

Pueden tener regresiones, (comportamientos típicos de etapas anteriores que estaban superadas como hacerse pis en la cama, hablar como un bebé...), problemas de sueño, mostrarse más irritables y más sensibles, (se enfadan sin razón, lloran, rompen juguetes...), desarrollan miedos que antes no tenían y no son evolutivos, etc...

A los niños pequeños les resulta difícil verbalizar lo que sienten por lo que es importante que los padres les demos apoyo y cariño, les escuchemos y les digamos que entendemos como se sienten, y les permitamos expresar sus emociones y sentimientos.

- Niños entre cinco y ocho años:

Entre los cinco y ocho años los niños necesitan saber más y es conveniente explicarles los cambios que habrá y cómo les afectará en su día a día, (quien se queda y quién se va, cuando verá a papá o a mamá, dónde vivirá el progenitor que deja el domicilio, etc...). A esta edad pueden continuar echándose la culpa de la separación y tener fantasías sobre una futura reunificación familiar, además pueden aparecer los problemas de lealtad, (piensan que si hablan con un padre de lo que hacen con el otro, se pueden enfadar o pueden aumentar los conflictos entre ellos.) 

Pueden desarrollar sentimientos de abandono, miedo y ansiedad, se preocupan por el progenitor que se va, (¿qué comerá?, ¿quién le ayudará en casa?, ¿se sentirá muy solo?...), también puede haber regresiones, cambios en el comportamiento, se enfadan con los padres o les culpabilizan de sus problemas.

- Entre los nueve y los doce años:

Puede que sea la edad más difícil en una separación. Comprenden perfectamente lo que es el divorcio.  A estas edades, es una situación que les duele y no saben cómo gestionar el dolor que les produce, sienten que es un hecho fuera de su control, entienden que es un problema de sus padres y no suelen culpabilizarse, pero al mismo tiempo se preocupan por ellos, especialmente si les nota tristes. 

Con frecuencia se sienten “mayores” y pueden tomar  partido por uno de los progenitores, en términos de “culpable inocente”. A veces pueden tratar de reconciliar al padre y a la madre.  

En ocasiones, por no preocupar a sus padres, no expresan sus sentimientos y emociones, y hacen como que todo está bien en ellos.

- Adolescentes:

La adolescencia, como etapa de búsqueda de la identidad, puede dar lugar a comportamientos contradictorios ante la separación, desde comportarse como adultos responsables, y no querer tomar parte y mostrarse comprensivos, a negar el problema, enfadarse o tener conductas  de desacuerdo con la decisión tomada, o discusiones.  

Genera inseguridad en ellos, y pueden poner a pruebas los límites que ponen los padres, pueden tratar de manipular a los progenitores, tener conductas de riesgo, y pueden tener preocupaciones de tipo económico.

A nivel general, en todas la edades, esta situación puede afectar al rendimiento académico de los niños, a su autoestima y autoconcepto, problemas emocionales y de conducta, miedos irracionales o ansiedad, que no en todos los niños se dan de la misma forma y con la misma intensidad. No siempre aparecen inmediatamente después del divorcio, pueden darse pasado un tiempo y siempre tenemos que prestar atención a cualquier cambio que nos resulte llamativo y en caso de ser necesario acudir  a un profesional.

Decálogo de los derechos de los niños

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