Diez motivos frecuentes de conflicto entre los padres

Razones por las que las parejas discuten

Las parejas perfectas no existen, aunque algunas películas o revistas del corazón pretendan convencernos de que sí. Y la confirmación está en la cantidad de divorcios y separaciones que se dan a diario. La convivencia es dura, y requiere el compromiso y la dedicación sincera de cada uno de los integrantes para lograr sobrellevar las crisis y disfrutar los momentos de armonía.

El estrés laboral, las enfermedades, la crianza de los hijos suelen hacer aún más difíciles las condiciones “normales” de la vida en familia. Podemos detectar 10 motivos frecuentes de conflicto entre los padres. Conocerlos te ayudará a prestar atención a cuál es el o los que más afectan a tu pareja y tratar de establecer estrategias para mantenerlos bajo control.

10 razones por las que los padres discuten

 Por qué discuten los padres

1. Comunicación: Es uno de los conflictos básicos de las parejas. Creer que uno piensa o hizo algo y no conversarlo, es entonces cuando se genera por uno de los integrantes pensamientos negativos respecto al otro. No me habla, no me entiende, no tenemos tiempo para hablar. Claro que habitualmente las personalidades no son iguales y es común que uno sea más expresivo que el otro pero debemos hacer un esfuerzo para poner los temas sobre la mesa y generar los espacios para que la comunicación sincera pueda suceder.

2. Crianza de los hijos: Los chicos piden, exigen, la sociedad también lo hace y no es fácil ponerse de acuerdo, pero no se deben dar mensajes contradictorios. Sopesar los pro y contras de cada decisión y saber que no hay una única forma de hacer las cosas.

3. La sexualidad: Desde desencuentros hasta infidelidades los conflictos vinculados a la sexualidad son moneda corriente. No siempre se puede estar en sintonía, uno puede tener más deseos que el otro pero la clave está en ceder cada uno de vez en cuando. 

4. Tareas domésticas: Los modelos culturales vigentes todavía priorizan el rol de la mujer como ama de casa, aún que ésta trabaje también fuera del hogar. Sin embargo hay que establecer roles y entender que el hogar es de ambos. Lograr que los chicos también desempeñen tareas hacen que el esfuerzo sea un poco más parejo.

5. Las rutinas: Todos necesitamos algo de emoción en nuestras vidas. Levantarse, ir a trabajar, cocinar, acostarse, termina agobiando a cualquiera. ¿Qué tal un picnic al aire libre? ¿Una clase de cocina juntos? 

6. La ausencia de proyectos: Ya sea la ausencia de proyectos en común o la ausencia de proyectos individuales que hagan que la vida esté vacía y sin motivación.

7. El trabajo: El trabajo del otro puede generar celos, ya sea por la cantidad de horas dedicadas, por las amistades que se generan con los compañeros.  

8. Manejo del dinero: Hay personas más gastadoras, otras más ahorrativas. En los casos en que el manejo natural es diferente, conviene definir reglas claras. 

9. Los amigos y demás vínculos: Que no nos guste un amigo del otro puede impedir las reuniones en conjunto, pero no debería impedir que el otro se vea en forma individual con esa persona. 

10. La familia de origen: A nadie le gusta que le hablen mal de sus padres, hermanos, tíos, abuelos. Es común que uno quiera visitar a los padres y otro no, que quiera invitarlos a casa, etc. 

Como decíamos al comienzo, lograr que la pareja sobreviva saludablemente requiere amor verdadero, no egoísta, ceder, confiar, y no hacer siempre lo que uno quiere, sino lo que el otro necesita. 

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