10 pasos para aumentar tu resiliencia si tienes un hijo con discapacidad

Cómo ayudar a las familias cuando tienen un hijo con discapacidad

La resiliencia es la capacidad de afrontar con flexibilidad situaciones limite, sobreponerse a ellas y aprovechar esta experiencia para crecer y desarrollarse a nivel personal.

Así, de primeras, no parece nada fácil,  pero después de conocer a centenares de madres, padres y familias con hijos discapacidad creo que ya se les puede reconocer ese mérito: la mayoría son familias resilientes. 

Muchas de ellas, han pasado (y siguen pasando) por momentos muy difíciles: recibir la noticia que su hijo tiene un Síndrome extraño o una lesión cerebral, largas hospitalizaciones, pruebas médicas, noches de insomnio por la preocupación de lo que “va a pasar” en el futuro…pero por difícil que parezca, ahí están: siguiendo con sus vidas, sus trabajos, sus otros hijos. Celebrando sus grandes y pequeños avances, compartiendo con otras familias, riendo y divirtiéndose, disfrutando de cada segundo.

Cómo aumentar tu resiliencia si tienes un hijo con discapacidad

pasos para aumentar tu resiliencia si tienes un hijo con discapacidad

¿Cómo lo hacen? - me preguntan muchas madres y padres con hijos muy pequeños - ¿realmente se puede llegar a ser feliz?¿algún día llegaré a sonreír como ellos? Creo que la clave es cultivar la resiliencia, tal como ellos lo hacen muchas veces de manera inconsciente.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que la resiliencia es algo que podemos desarrollar a lo largo de nuestra vida y es importante ver que aspectos nos pueden ayudar:

1- Ser conscientes que todas las personas tenemos capacidades y limitaciones.

Podemos pensar: “yo no voy a ser capaz de afrontar esto” pero sí lo somos. Así que el primer paso consiste en cierto “autoconocimiento”, reconociendo cuales son nuestras limitaciones y capacidades. 

Se trata de cultivar una visión positiva de uno mismo, confiando en nuestra capacidad para resolver problemas.

2- Ser capaz de tener una visión amplia de la realidad

A veces, un hecho traumático puede “empañar” nuestra visión de la realidad y nos parece que “todo” va mal. Esta es una reacción normal en un primer momento, pero poco a poco, deberíamos irnos moviendo hacia un lugar más neutro, siendo capaces de reconocer todo aquello que sí funciona a nuestro alrededor.

3- Reconocer que no lo podemos controlar todo

En la vida hay situaciones que escapan a nuestro control: la lesión que tiene nuestro hijo, los tratamientos que existen…dejar de resistirnos a eso nos puede ayudar a aceptar la realidad tal como es.

4- Vivir en el presente

Centrarse en el día a día es una de las estrategias más importantes, nos ayuda a alejar la angustia que genera pensar en el futuro. 

No podemos saber a ciencia cierta lo que ocurrirá mañana, lo único que tenemos es hoy, así, recordar siempre que nuestro hijo será mañana en función de lo que hagamos hoy.

5- Mantener una perspectiva positiva

Las familias resilientes tienen una visión optimista de la vida, lo que permite abrir la posibilidad a que sucedan cosas buenas, de tener esperanza. Se trata de visualizar más lo que queremos, en lugar de preocuparnos por lo que tememos.

6- Comunicación

Reconocer las situaciones difíciles y hablar acerca de cómo se sienten acerca de estas es muy importante. También lo es compartir y celebrar las alegrías y los logros. 

No hay que fingir que “no pasa nada” o que “todo está bien” cuando no es así. Si no mostramos como nos sentimos realmente perdemos la oportunidad de recibir el apoyo que necesitamos. 

Es importante implicar en este tipo de comunicación a todos los miembros de la familia: padres, hermanos, abuelos…

7- Flexibilidad y estabilidad

Las familias resilientes tienen una estructura flexible que pueden modificar para afrontar las necesidades y desafíos que puedan aparecer: se modifican horarios de trabajo, se distribuyen de nuevo los roles en la pareja, se pide ayuda a los abuelos…aunque no lo parezca, esta flexibilidad ayuda mucho a afrontar la crisis.

8- Pedir y aceptar ayuda

Aceptar ayuda y apoyo de aquellos que se preocupan por nosotros ayuda a fortalecer nuestra capacidad de recuperación. También nos da la oportunidad de enriquecernos con lo que los demás nos pueden aportar con su ayuda.

9- Tener una buena red de apoyo

Ante un situación difícil, es muy importante contar con un entorno que nos arrope y nos haga sentir que “no estamos solos”.

10- Gestionar el tiempo

Otra de las claves importantes es gestionar el tiempo, distinguir entre aquello que es urgente o importante. Ahora daremos prioridad a ciertas cosas que quizás antes nos pasaban desapercibidas: un rato de tranquilidad, un buen descanso, ver a nuestro hijo dirigir su mirada o dar su primer paso…¡bien! Nos estamos ajustando.

Las familias resilientes con hijos con discapacidad se distinguen del resto porque son capaces de reconocer todo lo que han aprendido en el camino, a pesar de los momentos difíciles.

El cazo de Lorenzo. Discapacidad infantil

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