Miedos diurnos de los niños

Miedos que pueden tener los niños durante el día

El miedo es algo muy habitual en los niños. Es una respuesta normal del cuerpo ante una supuesta situación de peligro, sobre todo cuando el niño está en periodo de crecimiento.

A medida que el niño crece se va haciendo más consciente de lo que ocurre a su alrededor y por tanto, de los supuestos peligros a los que está expuesto.

Es muy habitual que el niño tenga miedo a la oscuridad, ya que en esos momentos deja volar su mente creando mundos imaginarios que le ponen en peligro. Esos terrores nocturnos los padecen casi el 50% de los niños, pero también existen miedos diurnos.

Los miedos diurnos de los niños

Miedos diurnos en los niños

Los miedos diurnos son aquellos que ocurren de día, por ejemplo, es miedo a que alguien se los lleve, a estar solos en la habitación, a relacionarse con otros niños, a los estímulos desconocidos, a la separación de sus padres, a las arañas, a las alturas…

Estos miedos suelen desaparecen según el niño va creciendo, pero cuando persisten en el tiempo pueden convertirse en trastornos de ansiedad, y son objeto de atención psicológica.

Cuando el niño es muy pequeño suele tener miedos  muy simples como a perder su sustentación, a los seres imaginarios, a que sus padres salgan de la habitación… Según va creciendo sus miedos también evolucionan y se complican, siendo habituales los miedos al dolor físico, a la muerte o al ridículo con sus amigos.

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Cuando estos miedos paralizan al niño, le condicionan en su modo de vida e interfiere en una vida normal; por ejemplo, cuando no va a casa de sus amigos a dormir porque tiene miedo, o le es imposible quedarse solo jugando en la habitación.

 ¿Qué podemos hacer cuando el niño tiene miedo diurno?

- Es importante que te muestres comprensivo con él, que no le critiques ni le juzges.

- Trátale con cariño, y permítele que se quede contigo durante un tiempo.

- Muéstrale que no hay nadie que pueda hacerle daño en la habitación, o que no pasa nada por cruzar un puente alto, o que la araña no puede hacerle nada.

- Habla con él y pregúntale sobre sus miedos e intenta racionalizarlos con él.

- No debemos sobreprotegerle e impedir que se enfrente a sus propios miedos, pero sí podemos acompañarlo momentáneamente y comprenderle.

- Podemos dejarle solo durante cortos periodos de tiempo, que iremos alargando poco a poco.

- Encargarle tareas de responsabilidad acordes a su edad para hacer solos, como bajar a por el pan, así fomentaremos su independencia y autoestima.

- No hay que darle demasiada importancia a su miedo y que el niño se obsesione. Pero tampoco quitarle relevancia.

- Hay que enseñarles a controlar sus emociones pero no a reprimirlas.

- No le obligues a enfrentarse a sus miedos si no quiere, ya que puede generarle más ansiedad. Debe setirse preparado para afrontarlos.

- No hablar de nuestras fobias delante de ellos, ya que suelen contagiarse de padres a hijos.

- No contarles cuentos de miedo,ni dejarles que vean películas o dibujos que puedan provocarle terrores.

- Le contaremos que el miedo es algo habitual, que todos tenemos miedo en algún momento pero que se puede superar.

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