Qué hacer cuando el niño niega lo evidente

Cuando pillamos al niño en una mentira

Cuando un niño miente o niega la evidencia de algo que ha hecho no tiene por qué significar que el pequeño sea un mentiroso compulsivo. De hecho, cuando los niños son muy pequeños (antes de los 3 años) sus mentiras están más relacionadas con su imaginación y la fantasía que con una razón aparente de la que quiera sacar provecho.

Por tanto, es importante que los adultos de su entorno enfoquen sus esfuerzos en corregir cuando el niño niega lo evidente, para así, evitar que la utilice de manera frecuente cuando sea más mayor.

Por qué el niño niega lo evidente

Cuando el niño niega lo evidente

Hay niños que niegan lo evidente hasta el final y utilizan las mentiras como una manera de protección, para sentirse seguros, o para cubrir alguna necesidad. Cuando lo hacen están indicando que tienen algún miedo, o que sienten algún tipo de inseguridad. Las causas más frecuentes por las que el niño miente son:

- Una de las principales razones que hacen que el niño niegue lo evidente y utilice la mentira es el miedo a ser castigado.

- Cuando se sienten frustrados por algo y cuentan lo contrario. Por ejemplo, suspende un examen y va diciendo que lo ha aprobado.

- Los niños lo hacen porque es lo que ven que se hace a su alrededor. Es decir lo hacen por imitación.

- Mienten porque se sienten desatendidos y lo hacen como una llamada de atención.

La intención en la mentira aparece dependiendo del ritmo de maduración del niño. Según su maduración el niño puede comenzar mentir con intención y a negar lo evidente en algún momento del periodo que va desde los 3 años hasta los 7.

Qué hacer si descubrimos al niño en una mentira

- Ser ejemplo. Hay padres que recurren a las mentiras piadosas “por el bien del niño”, haciendo promesas que no se pueden cumplir o engañándole para nuestra comodidad como por ejemplo decirle: “hoy no vamos al parque porque está cerrado”. Los niños aprenden mediante imitación y con estas conductas les enseñamos a mentir.

- Tener en cuenta la personalidad del niño. Según el patrón de personalidad del niño, presentará rasgos más proclives a transformar la realidad. Por un lado, están los niños con una gran capacidad imaginativa. Y por otro lado, hay niños necesitados de reconocimiento que se inventan cosas para poder recibir halagos y recompensas.

- Dar confianza. Se debe reforzar su autoestima y brindarle la confianza que se merece. Para ello hay que dejarle claro al pequeño que si miente habrá consecuencias para transferirle la responsabilidad de sus acciones.

- Dar oportunidad al niño de recapacitar. Cuando le pidamos explicaciones, habrá que dejarle hablar y no anticipar respuestas presuponiendo lo que ha pasado. Hay que darle la oportunidad de que admita que está mintiendo y si lo hace reconocerle la valentía pero recordando que habrá consecuencias y tendrá que admitir su penitencia.

- Evitar comportarnos como si el niño no mintiera. Es decir, no podemos evitar que este tipo de niños mientan, por eso, es muy práctico hacerle saber al pequeño que si miente dejaremos de preguntarle a él e iremos directamente a la fuente para informarnos. Por ejemplo, si miente sobre sus notas, se irá a preguntar directamente al profesor.

- Ser pacientes. Lo mejor para estas situaciones es armarse de paciencia, constancia y firmeza a la hora de actuar frente a las mentiras.

Educar en valores a los niños

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