Niños que sienten asco por la comida

4 consejos para que la hora de la comida de tu hijo no sea un problema

Cada vez que tu hijo siente asco por un alimento, ves la parte negativa, sin embargo el asco es un mecanismo de defensa con una función clara de ayudar a evitar que la comida nos haga daño ya sea porque esté en mal estado o porque podamos atragantarnos con ella.

Las causas por las que los niños sienten asco por la comida o por un alimento pueden ser múltiples ya que el acto de comer se ve influido de todos los sentidos y eso condiciona mucho la preferencia por determinado alimento desde que no le gusta el olor hasta que ha tenido una mala experiencia al comerlo. Al final por un motivo u otro la comida o la cena preocupa a los padres porque la casa se convierte en una batalla diaria por conseguir que tu hijo tenga una dieta equilibrada. Por eso, desde Guiainfantil te proponemos unas sencillas claves para conseguir que la comida deje de ser un problema y ser el enemigo.

Cuando el niño siente asco por la comida

Niños que sienten asco por la comida, ¿qué hacer? 

- Define tus prioridades: ¿Es más importante que coma lo que tú le mandas o que esté bien alimentado? Cuando un niño es muy selectivo con la comida, acaba por dejar de ir a excursiones o campamentos y las conversaciones siempre acaban desembocando en el mismo tema. Por eso, quizás es conveniente que analices si estás sobredimensionado el problema. Es muy difícil que nos gusten todos los alimentos, siempre vamos a tener nuestras preferencias, el verdadero problema viene cuando tu hijo come pocos alimentos y son todos del mismo grupo alimentario. Pero si eso no es así y aunque no le guste la lechuga come otros vegetales, quizás no es tan importante que no lo coma mientras que este bien alimentado.

- Busca alternativas del mismo grupo alimenticio. Es importante que te preguntes ¿realmente es tan importante ese alimento? ¿No se puede alternar con otros tipos de alimentos que aporten nutrientes parecidos? Hay veces que rechazamos unos alimentos y sin embargo hay otros que nos atraen más bien por su textura, por la forma de cocinarlos o simplemente por su textura. Cuando los niños sienten asco por la comida o por un determinado alimento no siempre es porque no les guste su sabor, a veces es simplemente porque tuvieron un momento tenso contigo y reviven ese momento cada vez que se lo cocinas. Por eso, si un alimento no ha conseguido engancharlo, podemos probar con otros distintos del mismo grupo alimenticio y así tendremos una nueva oportunidad para que lo acepte. O incluso si sabes la causa por la que no le gusta, puedes tratar de camuflarlo. Por ejemplo, si es el color puedes acompañarlo de otros alimentos con colores más alegres o si es su sabor puedes utilizar otras salsas.

- Paciencia y actitud positiva. Cuanto más preocupada o nerviosa estés, peor. Bajo ningún concepto le obligues o le castigues con ello, porque solo conseguirás que acabe odiando el momento de la comida, se ponga más nervioso y acabe más frustrado. Tu actitud y la que tome el resto de la familia va a afectar a tu hijo y que pueda incluso llegar a tener un trastorno de alimentación a largo plazo. Así que lo mejor es que trates de estar tranquila y con cada pequeño avance le puedas elogiar.

- Consigue hacer que la comida sea divertida y atractiva. En ocasiones, relacionamos un alimento con un momento desagradable o que nos ha generado malestar (bien porque estaba en mal estado o porque las veces que lo ha probado no le ha gustado o incluso porque hemos comido demasiado y nos hemos empachado). La piel no es la única que tiene memoria, las experiencias con la comida también nos marcan de por vida, así que lo mejor es ir poco a poco consiguiendo que lo asocie a otras experiencias más positivas. Quizás si le pones una coliflor no te la va a comer, pero si de acompañamiento tiene algo que si le gusta o haces caras o está en su plato favorito o en puré logres tu objetivo. A veces es interesante poder negociar con él y que esos nuevos sabores que no le gustan vaya probándolos poco a poco, pero negociar no es presionar. 

Cómo decorar la comida de los niños

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