Cuando el niño parece ignorarnos si les pedimos algo

¿No nos escucha o no quiere hacernos caso?

Muchos padres sienten que cuando hablan o les piden algo a sus hijos son ignorados. Cuantas veces, por ejemplo, pedimos a los niños que recojan sus cosas de la habitación y no lo hacen.

El que no hagan caso no llega a ser un problema grave pero sí que desgasta y agota. Los padres pasan mucho tiempo llamando la atención, para que sus hijos obedezcan pero parece que no escuchan y siguen con lo suyo. ¿Qué podemos hacer cuando el niño parece ignorarnos si les pedimos algo?

El niño parece ignorarnos, ¿qué podemos hacer?

Cuando los niños nos ignoran

Cuando los niños ignoran a sus padres produce un desgaste que hace pensar a los adultos que están perdiendo su autoridad y no son capaces de manejar a sus hijos. Esta desesperación lleva a buscar la solución en los gritos y en los castigos.

A medida que los niños crecen, parece que los niños no escuchan lo que no quieren oír. Es la forma que tienen los pequeños de mostrar su independencia y autonomía. Sus prioridades empiezan a ser diferentes a la de sus padres. Cuando los niños ignoran a sus padres, de alguna manera se ven recompensados ya que:

- El niño consigue seguir haciendo durante más tiempo la actividad que se traía entre manos y librarse de hacer algo que les piden y no les apetece. De esta forma ve que no hacer caso resulta efectivo para librarse de lo que le están pidiendo.

- Los padres admiten que el niño no les va a hacer caso por lo que cuando les piden hacer algo a sus hijos lo hacen sin convicción. Esta actitud refuerza el comportamiento del niño de ignorar.

- Los niños obtienen una atención especial. Ven que este comportamiento hace que los padres dejen lo que están haciendo y esto les vale como refuerzo.

- Otra razón de que parezca que los niños ignoran a sus padres es que tengan algún problema de audición. Será recomendable que si se sospecha de esta razón los padres se pongan en contacto con el médico y evalúen su desarrollo.

Qué hacer para que el niño no nos ignore

No existe una receta mágica que nos sirva para educar a los hijos, aun así podemos seguir unas pautas para conseguir superar esta etapa en la que los niños parece que nos ignoran. Para ello:

- Paciencia y constancia. Esta es la clave. No podemos pretender que el niño haga caso de manera espontánea porque los adultos se lo ordenan. Los adultos deben ser constantes y tener paciencia porque el niño entenderá que debe cumplir y realizar sus tareas si insistimos. Pero esta insistencia debe alejarse de los gritos y los castigos. Los padres deben entender que su papel es la de acompañar y no imponer.

- Ser claro en las peticiones. Las peticiones de los padres hacia sus hijos han de ser cortas, concretas y fáciles de entender. No se puede hacer en forma de pregunta o sugerencia ya que dará pie a que el niño no las cumpla. Además, no deben darse muchas instrucciones al a vez. Habrá que darlas de una en una y dándole tiempo suficiente para que las cumpla.

- Motivar al niño. La idea es que haga caso porque quiere y no porque se le obliga. Dar ánimos y elogiar al niño cuando haga las cosas que les pedimos puede funcionar. Otra manera es incentivar al niño con las tablas de puntos en las que puedan conseguir algo que quieren si hacen caso. No conviene abusar de estas técnicas para no acostumbrar al niño a que espere una recompensa siempre que haga lo que le pedimos.

- Comprensión. A los niños les pasa igual que a los adultos: nos cuesta cambiar de actividad o hacer alguna tarea pendiente cuando estamos inmersos en otra actividad que nos gusta. Cuando sea posible, los padres deben avisar un tiempo antes para que el niño se vaya preparando para un cambio en vez de apresurarlo para que haga lo que queramos.

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