Cómo cambiar un comportamiento infantil con la técnica del sándwich

Cómo utilizar los refuerzos positivos para cambiar conductas de nuestro hijo

¿Sabes qué es exactamente la técnica del sándwich, tan aclamada por tantos psicólogos en todo el mundo? Es muy sencillo: consiste en decir algo que es negativo de forma que genere en el niño una actitud positiva y de cambio. Es decir: conseguir que nuestro hijo quiera cambiar un comportamiento. 

Tal vez quieras o necesites que tu hijo cambie un comportamiento o una actitud. En lugar de gritarle, regañarle o incluso castigarles, apuesta primero por esta sencilla técnica. Te explicamos cómo cambiar un comportamiento infantil con la técnica del sándwich.

Pasos para cambiar un comportamiento infantil con la técnica del sándwich

Efecto sándwich

Si crees que tu hijo debería cambiar o mejorar un comportamiento... ¿cómo conseguirlo de una manera que no le impacte tanto? Utilizando esta técnica: la técnica del sándwich.

Todos sabemos que cuando le vamos a decir a alguien algo negativo, rápidamente se pone a la defensiva o en alerta.  La técnica del sándwich consigue que esto se amortigüe, siendo la persona con la que hablamos más receptiva. La técnica del sándwich es en sí una metáfora. El sándwich se compone de pan, embutido y pan. En nuestro caso, lo utilizamos para referirnos a lo siguiente: 

- 'Parte positiva o refuerzo - parte negativa o susceptible de cambio - parte positiva o refuerzo'.

Según esta técnica, siempre deberíamos seguir este orden a la hora de indicar a nuestro hijo algo que queremos que cambie o mejore. 

Qué conseguimos con la técnica del sándwich en nuestro hijo

Con este sistema conseguimos dos cosas: 

1. Cuando vamos a hablar con alguien y comenzamos con algo positivo, siempre va a estar más receptivo al siguiente mensaje.

2. Gracias a esta técnica, no te va doler tener que 'regañar' a tu hijo, porque no es en sí una 'regañina', sino una petición para que cambie un comportamiento.

Al final, tu hijo conseguirá entender el mensaje negativo que le has mandado, pero al quedar amortiguado entre dos refuerzos positivos, él se quedará tranquilo y con ganas de mejorar aún más. 

Lo mejor es proponer un ejemplo para entenderlo. Imagina que tu hijo no ha recogido su cuarto. En lugar de castigarle o gritarle, usarías este sistema de la siguiente forma:

- 'Hijo, estoy muy contenta con la actitud que estás teniendo en casa... aunque no hayas recogido hoy la habitación... Espero que sigas en una actitud colaborativa en la familia'. 

De esta manera, tu hijo habrá entendido que estás feliz cuando colabora en casa pro que no ha recogido el cuarto y esto es algo que debe mejorar. 

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