Cómo ayudar a niños con problemas de autocontrol

Qué hacer si tu hijo pierde el control habitualmente

La impulsividad o la falta de autocontrol es una conducta muy normal y característica en los niños de entre 2 y 6 años. Se encuentran en una etapa del desarrollo donde parecen más movidos e inquietos. Pero, ¿y si estos problemas persisten? ¿cómo podemos ayudar a niños con problemas de autocontrol?

Por qué los niños carecen de autocontrol

Niños que no controlan sus emociones 

- Es un comportamiento que se da como consecuencia de descubrir y explorar el entorno.

- Es una etapa donde se ensayan conductas y formas de actuar, experimentan determinadas situaciones sin reflexionar y su aprendizaje se basa en el ensayo-error. 

- Están adquiriendo la noción del tiempo, por lo que es normal que no sepan lo que es esperar su turno, lo que les hace ser impacientes.

- Cuando algo les interesa, prestan atención. Cuando no les motiva lo suficiente, se distraen

- En este periodo son egocentristas, por lo que esperan que el otro cumpla sus expectativas y deseos. Si el otro les contradice, sienten una frustración que amenaza su autoestima y les hace ser impulsivos.

Cuándo la falta de autocontrol se considera un problema

Será en torno a los 6-7 años de edad, momento en el que los niños entran en una nueva etapa de su desarrollo, cuando los comportamientos impulsivos y la falta de autocontrol vayan cesando.

Es posible que esa impulsividad no desaparezca y que los problemas de autocontrol persistan. No existe una única razón por lo que esto pueda ocurrir. La causas de los problemas de autocontrol que pueden tener los pequeños serán muy diversas dependiendo de cada niño y de la sociedad en la que el pequeño viva. Entre ellas, podemos encontrar:

- Sobre-estimulación sensorial. En la sociedad actual, los niños pueden estar expuestos a demasiados estímulos. Acceso a todo tipo de información a través de aparatos electrónicos y a un solo “click”, actividades extraescolares en exceso, o niños que son enseñados por sus padres a realizar actividades que no son propias para la etapa del desarrollo en la que se encuentran como por ejemplo: leer.

- La falta de contención afectiva. Incapacidad para contener o moderar los instintos, pasiones e impulsos propios.

- Sobre-exigencia de la niñez. Exigir y demandar demasiado a los niños implica riesgos y consecuencias negativas. La búsqueda de la excelencia continua en etapas que no corresponde crea problemas de autocontrol en los niños que se ven desbordados.

- Cuestiones de personalidad.

Cómo tratar con niños con problemas de autocontrol

Ayudar a los niños con problemas de autocontrol deber ser una “obligación” tanto de los padres en casa, como de los profesores en la escuela. Para ello:

- Ayudar a identificar emociones. Si el niño aprende a reconocer lo que está sintiendo, será capaz de controlarse antes de perder el control. Por ejemplo, describiéndole la situación: “Cómo te has enfadado porque no te he dejado subirte a la cama a jugar”.

- Aclarar lo que va a pasar. Los niños reaccionan mal cuando no saben qué va a pasar y qué se espera de ellos en esa situación. Los padres deben anticiparse y explicar al niño que debe ser paciente o que tiene que hacer algo que no le apetece. Por ejemplo: “Van a venir a casa los primos y quizá quieran jugar con tus juguetes. Si quieres guarda los que te gusten más y puedes dejarles los otros”.

- Elogiar. Cuando el niño consigue controlarse hay que decírselo. Gracias al refuerzo positivo el pequeño ve que es capaz de controlar su comportamiento.

- Aprender a través del juego. Es la mejor manera que tienen los niños para aprender. Por ejemplo, mientras hacen recados o caminan por la calle jugar a quedarse congelado es una buena opción para enseñar a los niños a detenerse y pensar antes de actuar.

- Dar espacio. En casa puede haber un espacio o rincón preparado para que el niño pueda perder el control. Con ello, el pequeño sabe que existe un lugar donde dirigirse cuando no puede controlarse.

- Tablas de recompensas. Una opción factible es que cuando realicen una acción demostrando autocontrol reciba una recompensa.

- Usar técnicas de autocontrol. Usar técnicas como la del semáforo, la tortuga o ejercicios de respiración, ayudarán al niño a relajarse y controlarse.

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