Cómo afrontar la terquedad en los niños

Niños tercos y testarudos que se niegan a obedecer

Un niño que es terco es aquel que no acepta órdenes y siempre hace todo lo que quiere. Estos niños actúan de manera impulsiva, en ocasiones utilizando la violencia física y verbal. Estos pequeños buscan ser complacidos en todo momento por los demás y no entienden el “no” por respuesta.

Constantemente recurren a las rabietas en cualquier situación. Lloran, gritan, usan la violencia, se tiran al suelo, etc. Todo vale para conseguir su propósito. Pero, ¿cómo podemos enfrentarnos a esta situación y afrontar la terquedad en los niños?

Cuándo empieza la terquedad en los niños

Niños tercos y testarudos

A partir de los 2-3 años, incluso antes en algunos niños, los pequeños atraviesan por la conocía etapa del “no”. Este puede considerarse un periodo normal que los niños atraviesan. Esta etapa les sirve para afianzar su identidad. Así, podremos ver que el niño en torno a esta edad:

- Dice que no constantemente y a todo.

- Vive episodios de “rabietas” constantemente.

- Da la sensación que llora por todo.

- Hace lo contrario de lo que le pedimos y lo sigue haciendo durante varias semanas.

- Nos rechaza y pide irse con alguien que sea algo más permisivo con sus terquedades.

- Se esconde para estar a solas y conseguir lo que quiere.

La terquedad es la respuesta que se da cuando el pequeño toma conciencia de la existencia de un “yo mismo” y de la existencia de los otros. Además, esta etapa coincide con el momento en el que el niño va consiguiendo mayor autonomía para explorar el mundo, gracias a que desarrolla el pensamiento simbólico y adquiere el lenguaje necesario para conseguirlo.

Por otro lado, la relación que establece con sus figuras de apego es ambivalente, es decir, necesita de ellos a nivel emocional y afectivo, pero precisa cada vez ser más independiente.

Qué podemos hacer si el niño es terco

Es normal que el niño pueda enfadarse, cuestionar cosas y tratar de imponer su criterio pero se debe evitar que esta actitud se convierta en algo natural de su forma de ser. Es importante que cuanto antes sea corregida la actitud de terquedad será mejor, ya que a mayor edad tenga el niño más complicado será hacerlo. Para conseguirlo, podemos seguir los siguientes consejos.

- Prevenir. Si sabemos que la consigna que le pidamos al niño va a frustrarle, es mejor que 5 minutos antes se le vaya avisando de lo que va a tener que hacer. Así, conseguiremos que su terquedad sea menos intensa y evitar una rabieta.

- Ser ejemplo. Es importante que los padres prediquen con el ejemplo, ya que si ven, por ejemplo que dejan de comer algo porque no les gusta, ellos decidirán hacer lo mismo.

- Evitar los mensajes negativos. Es importante que lo adultos eviten las negativas. Si se usa el no para evitar el comportamiento terco del niño, la situación se agrava. Es mejor que los padres explique las consecuencias de que el niño actúe de tal manera antes de utilizar un no.

- Usar la calma. La terquedad aparece como una etapa normal en la infancia, por eso será mejor tomar esta situación con calma y evitar enfadarse con el niño.

- Evitar el castigo. Es mejor no usar el castigo como consecuencia de su comportamiento. Será mejor demostrar al niño que es conveniente que obedezca. No vale de nada prohibir sin explicar. Los niños quieren y necesitan saber por qué no pueden hacer aquello que les da la gana y que es mejor hacer caso a lo que le dice el adulto.

- Negociar. A través de la persuasión es posible evitar situaciones incómodas. Se trata de utilizar la negociación para reconducir su terquedad y que la situación sea más fácil para todas las partes. Se puede ofrecer opciones permitiendo que el pequeño elija y tome decisiones. Gracias a esto sentirá mayor control y libertad lo que le hará estar dispuesto a la colaboración y superar su cabezonería.

- Mensajes positivos. Hay cuestiones que no son negociables. En este caso será mejor utilizar mensajes que guíen al niño de manera positiva, que dar órdenes e imponer.

Educar en valores a los niños

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