El error de castigar al niño a escribir algo 100 veces

Castigos que perjudican el aprendizaje de los niños

"No volveré a molestar, no volveré a molestar, no volveré a molestar"... y así ¡100 veces! ¿excesivo verdad? pero es que además no sirve de nada y las consecuencias pueden ser todo lo contrario a lo que pretendemos.

Castigar al niño a escribir algo 100 veces, ya sea en el aula o en casa "para que no vuelvan a hacerlo" o hacerles copiar 50 veces una palabra que han escrito mal, no tiene ningún efecto positivo, ni les ayudamos a cambiar la conducta ni les ayudamos a corregir su ortografía.

El castigo en la educación de los niños 

El error de castigar al niño a escribir algo muchas veces

El castigo, es en ocasiones necesario, entendiendo por castigo una consecuencia a una conducta inadecuada, como por ejemplo, no poder ver los dibujos por la tarde, o que un día no tome un dulce o no tenga las golosinas del viernes.

El castigo además, tiene que ser poco frecuente para que sea efectivo. El objetivo del castigo o de la consecuencia negativa es que el niño piense antes de actuar, que interiorice conductas adecuadas y que recuerde que cuando no se cumplen las normas hay una consecuencia. Es decir, que el castigo es la consecuencia negativa de no hacer algo o no cumplir una norma establecida. Si por ejemplo el niño no recoge sus juguetes, al día siguiente no podrá jugar con ellos o esa tarde no habrá dibus después de cenar.  

Castigar al niño a escribir algo 100 veces, constituye un grave error pedagógico y educativo. Los niños no aprenden nada con este tipo de castigos, por lo menos no aprenden a corregir la conducta inadecuada. Este tipo de "castigos" enseñan al niño un modelo de conducta muy vengativo, porque en realidad se pone este castigo como una venganza por su conducta, para que se "fastidie" y aprenda y se le quiten las ganas de repetirlo, en fin, nada recomendable.

Por qué no debemos castigar al niño a escribir algo 100 veces 

Si lo que quiero conseguir es que el niño no moleste a su hermano o a un compañero, copiar 100 veces no debo molestar, no hará que el niño deje de molestar por "miedo" a la consecuencia, (aburrida y tediosa de copiar 100 veces). 

Este tipo de castigos, provoca reacciones negativas hacia la persona que lo impone. Es decir, generan miedo en el niño, y lo que queremos conseguir no es que el niño sienta temor o miedo, sino que respete las normas, haga caso a lo que le decimos, y sepa controlar su conducta.

El niño teme al adulto, pero no aprende que lo que ha hecho está mal, ni por qué está mal hecho, y guían su conducta por el temor a ser castigado. Esto genera en el niño en muchas ocasiones bloqueo, conductas de evitación, que le impide actuar o reaccionar o dar una explicación de sus actuaciones. 

Tenemos que recordar que si queremos que los niños cambien comportamientos, o queremos que aprendan ciertas conductas o que mejoren su comportamiento, hay una serie de pautas que hay que tener en cuenta:

- Es importante, cuando imponemos una sanción a un niño, no castigar desde la emoción negativa que me produce, es decir, desde el enfado o la ira, se trata de sancionar una conducta y no al niño.

- Dejar claro al niño qué esperamos de él en cada momento y situación.

- Aplicar consecuencias adecuadas al tipo de comportamiento que ha tenido el niño.

- Reforzar positivamente aquellos comportamientos que queremos que se mantengan y que queremos conseguir en el niño.

Frases de amistad para educar y motivar a los niños

Ad