La autoestima en niños con TDAH

Por qué los niños con TDAH suelen tener una baja autoestima

El TDAH, Trastorno por Déficit de Atención y/o Hiperactividad, es un trastorno del neurodesarrollo que implica problemas de inatención, impulsividad e hiperactividad. Además de estas dificultades o problemas los niños con TDAH presentan o pueden presentar dificultades académicas, (dificultades de aprendizaje) y afectan también al área social de los niños. Y es que, este trastorno también tiene consecuencias emocionales en ellos. En Guiainfantil.com te hablamos de la autoestima en niños con TDAH.

Cómo son los niños con TDAH 

Cómo es la autoestima en niños con TDAH

Los niños con TDAH suelen ser niños que actúan y luego piensan, se despistan, pierden cosas, no siempre cumplen las normas, tienen respuestas emocionales muy "intensas",  tienen dificultades de autocontrol, etc... Esto les trae consecuencias negativas, castigos, regañinas, comentarios negativos hacia ellos.

A esto hay que añadir la frustración que sienten ellos mismos respecto a lo que hacen, ya que en muchas ocasiones sienten que todo lo hacen mal, y que por más que se esfuercen no consiguen hacer las cosas como los mayores quieren ("No hago nada bien", o "soy un niño malo" son frases comunes a niños con TDAH).

Hay que recordar siempre, que muchas de las conductas y dificultades que tienen estos niños, no son conscientes, es decir, ellos en la mayoría de las ocasiones no actúan así por placer, o a sabiendas de lo que hacen.

¿Cómo afecta el TDAH a la autoestima de los niños?

Todas estas dificultades afectan a la autoestima de los niños con TDAH que tienden a realizar una valoración negativa de sí mismos, lo que les lleva a tener conductas más disruptivas, más extremas, y una falta de motivación importante.

Imaginemos por un momento el día a día de un niño así. Se levanta por la mañana, y va a desayunar, y ya empiezan las regañinas: "Vamos, date prisa, desayuna, vete a vestirte, pero qué haces jugando, si te he dicho que te vistas, así no vamos a llegar al colegio, como siempre llegaremos tarde otra vez". Una vez en el colegio y ya en clase, el niño otro días más escucha,  "Atiende, saca los libros, ese no, el de matemáticas, otra vez sin hacer los deberes, otra vez sin apuntar en la agenda, no te levantes, otra vez despistado, te he dicho que no te levantes...."  y una vez más en casa, "Vamos, date prisa, haz los deberes, pero que no te despistes, esto lo podías haber terminado ya, pero llevamos dos horas y aquí seguimos, se te ha olvidado la ficha, te he dicho que recojas, no hagas esto, no hagas lo otro..." En fin, un día a día que viene cargado de comentarios negativos hacia ellos.

Porque en muchas ocasiones, aunque el niño tenga un diagnóstico, no siempre se sabe cómo actuar con ellos, y aunque sepamos que el niño tiene TDAH, no siempre se actúa adecuadamente.

Según el Doctor Rojas Marcos, la autoestima es el sentimiento de aprecio o de rechazo que acompaña a la valoración global que hacemos de nosotros mismos. Es algo personal en el sentido de que cada uno construye el concepto de su "Yo" con distintos ingredientes, como la valoración de la habilidad para relacionarnos con los demás, la aptitud para llevar a cabo ciertas actividades, los logros que cotizamos, la apariencia física, cosas materiales que poseamos, capacidad intelectual y la alegría que en general sentimos en la vida cotidiana.

Además, la autoestima es también el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida. La construcción y el mantenimiento de la autoestima dependerán de todos estos factores.

Cómo mejorar la autoestima de un niño con TDAH

Atendiendo a todo lo anterior podemos pensar que un niño con TDAH no va a construir un autoconcepto y  autoestima positiva. Son niños que no confían en sus posibilidades, se sienten inseguros, se muestran irritables y con mal humor en ocasiones, desmotivados, con pensamientos de fracaso, en definitiva piensan que no son capaces de hacer frente a las exigencias escolares, sociales o familiares.

Por ello es fundamental cómo actuamos los adultos que nos relacionamos con el niño. Importantísimo es no perder de vista nunca que en la mayoría de las ocasiones el niño no actúa de manera "consciente", a sabiendas de que lo que está haciendo está mal. 

Tenemos que ver los aspectos positivos de estos niños, haciéndoselo ver a ellos también, valorándoles más allá de los resultados académicos o de su comportamiento. Son niños creativos, imaginativos, sensibles, espontáneos, divertidos, dispuestos a ayudar y colaborar en múltiples actividades.

Es importante corregirles en positivo, ayudarles con pautas claras y generar estrategias de autocontrol y organización, establecer rutinas diarias que les ayuden a organizarse, valorar mucho cuando hagan algo bien, (si apuntan los deberes en la agenda por ejemplo, daremos mucha importancia a eso) y cuando se equivoquen les ayudaremos a buscar una solución, en lugar de regañarles o castigarles.

Y, ¿si no apuntan, ¿qué podemos hacer?, le podemos decir que llame a un compañero y le pregunte, sin darle más drama al asunto, darles más tiempo para realizar determinadas tareas, evitar compararles con hermanos mayores o pequeños, ayudarles a ver lo bueno que hay en ellos y favorecer que participen en actividades en las que se desarrolle y sea algo más que una etiqueta de TDAH.

Es normal que muchas veces nos desesperen, pero nunca podemos perder de vista que necesitan de nuestro apoyo y comprensión, que lo que ellos no ven de sí mismos, debemos enseñárselo nosotros.

La intervención con estos niños es muy importante, que se basa en una triple actuación que debe darse de manera conjunta y coordinada entre  Familia, escuela y  especialista en intervención con niños con TDAH, (psicólogo o psicopedagogo).

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