Claves para practicar Slow Life con nuestros hijos

Cómo criar a nuestros hijos sin tantas prisas

Entre todos hemos ido creando una sociedad donde las prisas hacen que las personas que la conformamos busquemos hacer cada vez más cosas en menos tiempo. Vivimos la vida con un ritmo intenso, y especialmente en las ciudades donde los horarios, el consumismo, el exceso de trabajo y lo que esperan los demás de nosotros marcan nuestros movimientos.

Sin embargo, en Guiainfantil.com te proponemos un modelo de crianza diferente, se trata de practicar el Slow Life con nuestros hijos, una forma de educar a nuestros hijos sin tantas prisas.

Vivir con prisa afecta a los hijos

Slow life en familia, ¿Qué es?

La obsesión por la competitividad, ser más productivos, la impaciencia y esa especie de necesidad de utilizar nuestra agenda de trabajo de manera tan excesiva hasta el punto de usarla para organizar todos los aspectos de nuestras vidas (relaciones sociales, educación de los hijos, actividades de ocio, etc.), ha generado una especie de dictadura social en la que no hay espacio para la tranquilidad, la pausa y en definitiva para disfrutar de la vida.

El entorno en el que vivimos afecta a todo lo que nos rodea. Los adultos hemos creado una cultura basada en un ritmo frenético de vida en la que desde hace unas décadas podemos apreciar síntomas tanto físicos como psicológicos que nos están indicando que los niños no están creciendo en el ambiente más adecuado para su desarrollo óptimo.

Hoy en día es muy común ver a niños a los que se les impone una agenda escolar y extraescolar que marque su ritmo de vida generándoles una sensación de agobio y agotamiento y estrés. Esto conlleva consecuencias muy negativas para ellos:

- Se acortan las etapas de crecimiento, tanto físicamente como emocionalmente.

- La falta de tiempo para jugar afecta a la salud del niño ya que el juego es necesario y fundamental para su desarrollo.

- Los horarios estrictos marcados por exceso de actividades y tareas después del colegio traen consigo la falta de libertad.

- Que padres e hijos tengan agendas apretadas puede implicar una falta de tiempo para estar juntos que implique el alejamiento de los progenitores en la educación de sus hijos.

El Slow life como modelo de crianza con nuestros hijos

Para el correcto desarrollo y la educación de los hijos es importante que dejemos de lado las prisas. Para ello, nos podemos basar en un movimiento alternativo llamado Slow life en el que se nos propone tomarnos las cosas con calma, siguiendo los ritmos biológicos naturales. Una filosofía marcada por un estilo de vida desacelerado para todas las facetas de la vida que va desde el trabajo hasta la educación de nuestros hijos. Para llevar a cabo este estilo de vida, debemos tener en cuenta sus principios:

- Respetar el ritmo niño. No tratar al pequeño como si fuera también un adulto.

- Respetar las costumbres familiares. Fomentar las comidas familiares, para que existan buenos hábitos alimenticios, y además, para reforzar los vínculos afectivos con los más pequeños dejando de lado distracciones como: la televisión, o el móvil.

- Dejar de lado el móvil. Existe una estadística diciendo que miramos nuestros móviles de media 150 veces al día. Sería importante mantenerlo apagado en los momentos que se disfruta de los hijos.

- Dejar de lado la TV. Tener la televisión constantemente encendida puede aumentar los niveles de estrés debido al constante ruido de fondo.

- Tener tiempo para aburrirse. El aburrimiento implica tener tiempo para pensar y que florezca la creatividad. Constantemente los niños reciben estímulos e información desde la televisión, el móvil, el ordenador, etc. Que impide que sus cerebros pueda establecer conexión entre los conocimientos que adquieren y ordenen sus ideas. Es importante que exista un tiempo y espacio en el que puedan pensar y crear.

- Competición sana. Se ha de fomentar al niño que cuando haga actividades en equipo disfrute y no intente competir para quedar por encima de los demás.

Educar en valores a los niños

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