El impacto para el niño de crecer en un ambiente violento

Qué efectos tiene para el niño crecer en un ambiente con gritos y peleas

En el desarrollo del niño no solo influyen factores biológicos, o genético o neurológicos. El ambiente en el que crecen y se desenvuelven es fundamental para su desarrollo.

Crecer en un ambiente violento tiene un fuerte impacto en el desarrollo de los niños. Vamos a centrarnos en este artículo en cómo influye el ambiente familiar en el desarrollo de los niños, en concreto, un ambiente familiar violento. 

Así impacta en el niño crecer en un ambiente violente

 Niños que crecen en un ambiente violento

Un ambiente violento es aquel en que entre los progenitores o hacia el niño, hay gritos, insultos, menosprecio, y hasta violencia física. Padres que se gritan entre ellos, o que gritan al niño continuamente, un hogar en el que hay insultos, discusiones continuas, en el que no hay cariño, o hay dejadez en el cuidado de los niños o de la pareja..., es un ambiente negativo y nocivo para un adecuado desarrollo del niño.

Vivir en un ambiente así influye en todas la áreas de desarrollo de los niños, (emocional, social, cognitivo...) En primer lugar hay que desatacar, que les dan un modelo de amor y afecto que no es el adecuado, ya que aprenden que querer también es eso.  

Pero además vuelve a los niños vulnerables, les genera mucha inseguridad, angustia emocional, miedos, les vuelve irritables, aparece falta de apetito, ansiedad, depresión, y en ocasiones patrones de conducta también violentos, porque los niños aprenden que lo que ven en casa es un modelo de conducta correcto. Viven en una tensión y en un ambiente para el que no tienen herramientas de afrontamiento, ni recursos personales que les protejan. Estas consecuencias no sólo tienen lugar en la infancia, sino que se dan a largo plazo en la adolescencia y la vida adulta. 

A menudo los niños que viven esto en el hogar,  muestran en el colegio también actitudes y conductas agresivas que no son más que el reflejo que lo que ven en casa.

Pero no solo repercute en que el niño pueda ser violento, sino que llega a asumir y aceptar la violencia como algo normal, por lo tanto la tolera y puede convertirse a su vez en víctima de violencia, porque ha aprendido que es normal y que forma parte de las relaciones afectivas. Es decir, puede aceptar la violencia como víctima o como agresor.

Cuando un niño ve en casa violencia, está aprendiendo un patrón o modelo de relaciones afectivas y sociales violento. Aprenden que gritar, insultar o pegar cuando nos enfadamos está bien, o que es el modo adecuado de resolver los conflictos.

No todos los niños que viene en estos ambientes manifiestan las mismas consecuencias sociales, emocionales o cognitivas, pero lo que está claro es que el ambiente en el hogar influye y repercute en ellos. No todos van a desarrollar depresión, problemas escolares, trastornos del estado de ánimo, conducta agresiva... pero vivir en un hogar violento facilita la aparición de estos problemas.

Es importante que los padres sepan cómo influyen sus relaciones y sus conductas en el hogar sobre el desarrollo de sus hijos y acudir a profesionales adecuados que orienten asesoren e intervengan en caso necesario.

Los niños para crecer sanos y seguros en todos los aspectos de su vida, necesitan un hogar en el que haya cariño, respeto, seguridad y confianza.

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