Cuando el bebé te desquicia

Qué hacer si cuidar al bebé te sobrepasa

Todos los padres, y en especial las madres, soñamos con tener uno de esos bebés que duermen todas las noches, toman el pecho o el biberón sin dificultad y, por supuesto, lloran poco. 

Pero la realidad es que, en muchos casos, ese bebé ideal nada tiene que ver el bebé real que acaba entre nuestros brazos y nos encontramos con un bebé que llora continuamente a causa de los temidos cólicos del lactante, o tenemos un pequeño de alta demanda y temperamento difícil. En otros casos, tal vez sea la tristeza o depresión post parto la que nos impide disfrutar de nuestro bebé tal y como habíamos idealizado.

Qué hacer si la crianza del bebé te supera 

Cuando el bebé te desquicia

Sea el caso que caso que sea, los llantos, exigencias y demandas constantes de ese pequeño bebé puede acabar desquiciando incluso a la mamá más amorosa y atenta si no recibe la ayuda y apoyo adecuado.

Si bien es normal sentirse cansada y agotada durante los primeros meses no debemos llegar al límite antes de pedir ayuda si vemos que no podemos más y nuestro bebé empieza a ponernos más nerviosas de lo que podemos tolerar.

Así que cuando observes por primera vez que el bebé te desquicia no dejes pasar más tiempo y ten en cuentas estas recomendaciones.

- Consulta a tu médico, para que evalúe tu estado de salud general. Los cambios hormonales, el sueño interrumpido y el desgaste de la lactancia pueden causarte problemas graves de irritabilidad y otros desequilibrios emocionales.

- Pide ayuda cuando la necesites. No dudes en llamar a tus familiares más cercanos o amigos para que te ayuden en la crianza de tu bebé.

- Delega los cuidados de tus hijos mayores cuando haga falta. No tengas apuro de llamar a tu madre, tu suegra o hermanos (si los tienes) para que te ayuden y se queden con tus hijos durante breves espacios de tiempo en los que tú puedas ocuparte de ti misma.

- Lleva un estilo de vida saludable. Come bien, haz ejercicio y procura seguir una rutina regular de sueño y alimentación. Aprovecha  las siestas del bebé para descansar.

- Respeta tus límites. Aprende a decir “no”.

- Rebaja expectativas. Recuerda que cada niño es único y especial, cada uno con sus propias características. Tu hijo es maravilloso aunque no duerma tanto como a ti te gustaría, llore más a menudo de lo que otras madres explican y se alimente a su ritmo y no al que te aconsejan.

- Olvida pautas que no funcionan para calmar a tu bebé, no te fuerces en seguir métodos que no son acordes con tu forma de ser o entender la maternidad.

- Reconcíliate contigo misma. Tú eres la mejor madre que tu hijo puede tener pero necesita que te sientas bien física y mentalmente. ¡Cuídate y pide ayuda!

 

 

 

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