Qué ocurre si el niño no toma suficientes minerales en su dieta

Consecuencias del defecto de minerales en la infancia

Si bien el problema más frecuente de la mala alimentación es la obesidad debida al exceso de calorías (grasas, proteínas e hidratos de carbono), el aporte de minerales correcto es el más complicado de conseguir si no se sigue una dieta apropiada, siendo sus repercusiones en la salud muy diversas. Esto es lo que puede ocurrir si el niño no toma suficientes minerales en su dieta.

Efectos en la salud del niño si no toma suficientes minerales

Cuando faltan minerales en la dieta del niño

- Calcio: Es vital para huesos y dientes, por lo que los niños, dado que están en una etapa de cuantioso crecimiento, son unos de los más susceptibles de sufrir déficits. Su escasez produce retrasos en el crecimiento, debilidad en los huesos (aumenta el riesgo de fracturas) y debilita la dentadura. Puede afectar también a la capacidad de concentración y producir insomnio.

- Fósforo: Es el segundo mineral más abundante en el cuerpo, presente en dientes y huesos. Una dieta con un buen aporte de calcio y proteína asegura una cantidad suficiente de fósforo. Su escasez se relaciona con síntomas neurológicos, debilidad e hipersensibilidad, además de con algunos problemas respiratorios por falta de oxigenación.

-Sodio: Es un mineral que suele causar más problemas por exceso que por defecto, relacionándose con hipertensión y problemas cardiovasculares que tienen su origen en la infancia. Su déficit, aunque improbable, se observa en el funcionamiento de los músculos.

- Hierro: Es uno de los minerales más problemáticos, sobre todo cuando se siguen dietas veganas o vegetarianas. Aunque el aporte de hierro desde los vegetales es posible, hay que asegurarse de favorecer al máximo su absorción, acompañándolo de vitamina C. El síntoma más significativo es la anemia, que además se asocia con falta de apetito, debilidad y apatía, pero también retraso en el crecimiento y el desarrollo. Por otra parte, la anemia en niños aumenta sus posibilidades de envenenamiento por plomo y el riesgo de contraer infecciones.

- Potasio: si el niño no toma suficientes minerales como el potasio, puede sufrir nerviosismo y problemas musculares, aunque también puede ocasionar estreñimiento. Las palpitaciones irregulares también aparecen con frecuencia.

- Magnesio, manganeso, zinc, cromo y cobre se relacionan con trastornos por déficit de atención e hiperactividad y dificultad de concentración y problemas de memoria. El zinc además es necesario para el sistema inmunológico y para la cicatrización de heridas, su déficit debilita ambos, aumentando el riesgo de infecciones y hemorragias. La escasez de cobre a su vez puede conllevar la aparición de anemia y la dificultad en la absorción de calcio. Por su parte, y dada su relación con el funcionamiento muscular, el déficit en magnesio, aunque no es frecuente, produce debilidad muscular y cansancio.

- Selenio: Su deficiencia es poco habitual, aunque su exceso produce una enfermedad llamada selenosis, cuyos signos más evidentes se manifiestan en el pelo y las uñas debilitándolos.

- Yodo: El yodo es necesario para el funcionamiento de la glándula tiroides, por lo que su deficiencia, más frecuente en niños mayores cercanos a la adolescencia, afecta al tamaño y funcionamiento de la misma. Un buen aporte asegura la prevención de cretinismo, una deficiencia que produce retraso mental y en el crecimiento.

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