Niños que tienen hambre a todas horas

Cuando el niño no para de comer en todo el día

Habrá a muchos padres a los que les resulte familiar una situación muy común entre los niños de corta edad: recién levantados de la mesa y después de haberse terminado su comida, se ponen a jugar y no han pasado ni diez minutos cuando escuchamos, ¡tengo hambre! ¿Qué hacemos? ¿Es conveniente darle comida? ¿Y qué le doy? Es el caso de los niños que tienen hambre a todas horas.

Cuando los niños tienen hambre a todas horas

Niños con hambre a todas horas

Curiosamente, los niños de esta edad, más o menos entre los 2 y los 5 años pasan por una etapa en la que comienzan detectar las diferentes sensaciones de su cuerpo, pero les cuesta entenderlas y sobre todo, definirlas. Normalmente, el hambre es una de las primeras que identifican, por lo que el “tengo hambre” lo utilizan para todo.

Si bien esto es completamente normal, y no debe ser motivo de alarma, también lo es el hecho de que, si no se observa cual es el motivo real del “hambre” del niño, este puede acostumbrarse a combatir el aburrimiento, o la tristeza con comida, y esto puede ser peligroso.

El picoteo emocional es algo muy común entre los adultos, y es una costumbre no del todo saludable, ya que conduce a un consumo innecesario de comida, una comida conocida como “comfort food”. Observar y entender las emociones de nuestros hijos puede ayudarnos a determinar si de verdad el niño tiene hambre o está intentando transmitir otra sensación que aún no es capaz de entender. Hablar con ellos y enseñarles a entender estas emociones y a solventarlas sin ayuda de la comida es nuestra labor como padres, de manera que este hábito no se asiente entre sus costumbres. Pero, ¿cómo lograr que no picotee a todas horas?

 Cuando el niño utilice esta frase, puede resultarnos útil desviar la atención de la comida. Podemos intentar preguntarle que ha estado haciendo, si le apetece jugar a otra cosa, o si quiere que nos sentemos juntos a leer un cuento. Si cualquiera de estos enfoques consigue desviar su atención del snack es muy probable que el niño no tenga hambre, así que podemos continuar indagando para averiguar cual es el motivo de su demanda de comida. Poco a poco es probable que el propio niño sea capaz de decirnos lo que le pasa sin la necesidad de pasar por el picoteo emocional.

También ayuda tener hábitos que le permitan ser flexible con lo que come, ¿cómo?

- No utilices la norma de terminar la comida del plato.

- Utiliza pequeñas porciones de comida, y permítele pedir más cuando lo desee.

- Fomenta la masticación y el comer despacio, reforzando sus propios ritmos.

- Una rutina y unos horarios de comidas relativamente fijos pueden ayudar a la hora de asegurarse que el niño no tenga hambre entre las comidas.

- Cinco comidas funcionan mejor que tres en edades tempranas, ya que los niños se sienten más cómodos con pequeñas porciones frecuentes y que distrae durante poco tiempo que no con grandes platos que les duran una eternidad.

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