Miedo a la presencia de compuestos cancerígenos en alimentos que toman los niños

Precauciones a considerar con la dieta infantil

La salud de nuestros hijos se convierte, desde el momento en que se confirma el embarazo, en una de las mayores preocupaciones de los padres. En este aspecto, uno de los problemas que más asusta es la presencia en los alimentos de compuestos que puedan producir cáncer

Ya sea que nos lo han comentado o hemos leído algo al respecto, desarrollamos cierto miedo a los compuestos cancerígenos en los alimentos que toman los niños.

¿Existen cancerígenos en los alimentos que toman los niños? 

¿Son cancerígenos algunos alimentos para niños?  

Para que un alimento se considere cancerígeno debe existir evidencia científica para correlacionar directamente su consumo con la aparición de ciertos tipos de cáncer, además de evidencia sobre el proceso por el que este consumo desencadena la aparición de células cancerígenas, lo cual no es fácil.

Por lo general, y dada la complejidad de estas investigaciones, añadimos el término “potencialmente” cuando no hay suficiente evidencia –o los resultados no son estadísticamente significativos- que lo apoye, pero si hay una tendencia que indica que un consumo excesivo puede contribuir al desarrollo de la enfermedad. Muy probablemente, si la evidencia fuera suficiente, el compuesto ya habría sido retirado del mercado por las autoridades sanitarias, mientras que aquellos que se forman dentro del propio alimento mediante el cocinado, son nuestra responsabilidad.

Pero, ¿qué se considera potencialmente cancerígeno en la alimentación?

- Al igual que el glicidol que aparece tras el refinado de los aceites a altas temperaturas, otros compuestos son también peligrosos, como la acrilamida, que se genera en productos ricos en carbohidratos mediante el tostado, como las tostadas del desayuno, las aminas heterocíclicas o los hidrocarburos policíclicos, presentes en las carnes cocinadas en barbacoa o bajo el grill cuando se cocinan en exceso, por lo que hay que tener cuidado no solo con los alimentos sino también con los procesos de cocinado que escogemos. 

- Además, algunos aditivos que se añaden a los alimentos, colorantes, conservantes, estabilizantes etc, tienen una relación con la aparición de algunos tipos de cáncer. De nuevo, esta relación no está suficientemente demostrada, por lo que la gran mayoría están admitidos como seguros.

- Algunos encurtidos, como los pepinillos, dependiendo del método de conservación (si se hacen en vinagre o en salmuera son generalmente seguros) pueden contener sustancias potencialmente cancerígenas.

- El azúcar es otro de los alimentos que se relacionan, potencialmente, con la aparición de cáncer, además de otras numerosas enfermedades, como los problemas cardiacos o la diabetes.

- Las carnes rojas y más concretamente las carnes procesadas (embutidos y fiambres con gran cantidad de conservantes) se encuentran también en la lista negra debido a posibles productos químicos que contienen, que pueden generar nitrosaminas, un compuesto con un elevado potencial cancerígeno.

El peligro de estos alimentos es variable, y mientras que algunos deberían tratar de evitarse en la medida de lo posible, como las carnes procesadas o el azúcar, el resto, incluyendo las carnes rojas, pueden consumirse con moderación.

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