Hortalizas básicas en la alimentación infantil: brócoli y coliflor

Por qué debemos incluir el brócoli y la coliflor en la dieta infantil

Brócoli y coliflor son hortalizas básicas en la alimentación infantil, y es que contienen numerosos nutrientes interesantes para los más pequeños. Como la gran mayoría de las frutas y verduras, salvo indicación pediátrica, pueden introducirse en la dieta del bebé a partir de los 6 meses, con el comienzo de la alimentación complementaria.

Brócoli y coliflor en la alimentación infantil

Brócoli y coliflor en la alimentación infantil

Su contenido en nitratos es muy bajo, a diferencia de otros productos vegetales como las espinacas o las acelgas, por lo que son ideales para los niños. Una excesiva exposición de nitritos, ingeridos directamente o derivados de los nitratos, puede transformar la hemoglobina de la sangre en metahemoglobina, una forma de hemoglobina que no transporta oxígeno, desencadenando la metahemoglobinemia o síndrome del niño azul, sobre todo en bebés, una enfermedad terriblemente grave.

Si se escoge la alimentación mediante purés, son muy fáciles de introducir en los mismos, ya que su sabor es relativamente suave.

Si se escoge una alimentación dirigida por el bebé, son más interesantes si cabe, ya que, por su forma, son muy fáciles de manejar por sus aun inexpertas manos. Eliminando las partes más duras del tallo, los pequeños ramilletes, tanto de brócoli como de coliflor, pueden cogerse fácilmente sin necesidad dominar la motricidad fina.

El cocinado de brócoli y coliflor desprende un olor bastante desagradable debido a su contenido en compuestos azufrados – desprenden azufre al cocinarse -, aunque este no es inconveniente alguno para su consumo en la infancia. Cocinados al vapor, mantienen todos sus micronutrientes, que son muchos, y que, cuando son cocinados de otra manera, se pierden en agua de cocción. Veamos cuáles son sus principales ventajas:

- Tanto el brócoli como la coliflor se caracterizan por su elevado contenido en agua y de fibra alimentaria y por su ausencia de colesterol.

- Apenas proporcionan grasas, y su contenido en proteína e hidratos (complejos en su mayoría) son mínimos, por lo que su aporte calórico es bajo.

- Son buenas fuentes de ácido fólico, una vitamina de gran importancia en la infancia, ya que participa en la producción y maduración de los glóbulos rojos, importantes para prevenir la anemia, y de los glóbulos blancos o leucocitos, encargados de combatir las infecciones.

La coliflor se encuentra preferentemente entre los meses de septiembre y enero, aunque a día de hoy, con los avances en cuestiones de cultivo, podemos disponer de ellas durante todo el año. Esta crucífera, de la que se consume únicamente la inflorescencia, proporciona una considerable cantidad de vitaminas del grupo B, además de vitamina C y minerales, como potasio, calcio, fósforo y magnesio.  

El brócoli, también pertenece a la familia de las brasicáceas o crucíferas, y se caracterizan por cosecharse durante la primavera y el verano, aunque podemos encontrarlos en los supermercados durante prácticamente todo el año. El brócoli o brécol tiene un alto contenido de vitamina C, vitaminas B1 y B2, vitamina A, vitamina E, además de  calcio, fósforo, hierro y yodo.

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