Falsas creencias sobre el desayuno infantil que desconocías

El mito del desayuno como comida más importante de los niños

Estamos cansados de escuchar que el desayuno es la comida más importante del día, pero cuando nos encontramos con un niño cansado y malhumorado a primera hora de la mañana, con el tiempo justo para prepararlo para ir al cole, su “no tengo hambre” normalmente supera cualquier intento de conseguir que ingiera alimento alguno.

Existen numerosos estudios que dan a entender que debemos forzar al niño a desayunar, aunque la realidad es que no dejan de ser mitos fácilmente desmontables.

Falsas creencias sobre el desayuno infantil

Mitos sobre el desayuno

- Los niños que desayunan correctamente tienen en general un mejor estado de salud que las que no lo hacen. Sin embargo, lo cierto es que, a pesar de que el desayuno se correlaciona con el bienestar, estos niños, también suelen practicar ejercicio físico habitualmente, así que no todo el peso del beneficio puede recaer en la ingesta del desayuno.

- Diversos estudios sugieren que los niños que toman su desayuno de manera habitual consiguen mejores resultados en el colegio, ya que su cerebro está alimentado con la glucosa que necesita para funcionar al máximo. Además, es más fácil que se sientan con energía para su actividad física diaria. Esto no puede, sin embargo, considerarse una afirmación categórica, ya que los estudios no pueden aislar el efecto del desayuno sobre el resto de los hábitos alimentarios.

- Otros sugieren que ayuda a mantener la obesidad bajo control, ya que el cuerpo tiene nutrientes para funcionar cuando los necesita, y no se ve forzado a acumularlos para hacer frente a periodos de ayuno. De nuevo, no hay prueba fehaciente de que no desayunar sea la causa de la obesidad, siendo más probable que sean las personas con obesidad las que dejen de desayunar para evitar ingerir calorías adicionales.

- Además, se insiste en que el desayuno que tomen los niños sea saludable, cuando la oferta es de todo menos saludable: galletas cargadas de azúcares y bollos repletos de grasas hidrogenadas, además de zumos industriales y cereales refinados.  En su defensa cabe decir que, si a los adultos nos cuesta resistirnos a ellos, a los niños aún más, y es mejor no tenerlos a su vista o su alcance que prohibirlos o negárselos, sobre todo si nosotros hacemos caso omiso a las recomendaciones.

El niño va a crear unos hábitos alimentarios y un estilo de vida basados en lo que observan en su ambiente, en casa con sus padres y en el colegio con sus amigos, por lo que, siempre hay más probabilidades de que desayunen si predicamos con el ejemplo que si no lo hacemos. 

No obstante, lo cierto es que el desayuno no es la comida más importante del día, es mejor ahorrarnos la pelea y reforzar lo que es una alimentación saludable y de un estilo de vida activo desde la infancia que forzar a los niños a comer cuando no quieren hacerlo. 

Sándwiches divertidos para niños con jamón y queso

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