El mito del pollo con hormonas: ¿pueden los niños comer pollo de forma segura?

¿Inyectan a los pollos hormonas que resulten peligrosas para los niños?

La creencia popular dice que existen antibióticos u hormonas en la carne de pollo, ¿con o sin fundamento? La posible inyección de hormonas femeninas en los pollos para acelerar su crecimiento es una losa que pesa sobre esta carne y que frena a muchos consumidores.

En Guiainfantil.com planteamos si el uso de hormonas en el pollo es mito o realidad y si pueden los niños comer pollo de forma segura.

¿El pollo tiene hormonas?, ¿Pueden los niños comer pollo de forma segura? 

Pollo con hormonas, ¿mito o realidad?, ¿pueden los niños comer pollo de forma segura?

El auge de la comida orgánica y su preferencia por encima de otras opciones es una opción tan válida como otra, siempre que se haga con los fundamentos adecuados. El consumo de productos orgánicos tiene beneficios, por ejemplo, en el ámbito ecológico, ya que permite la regeneración de la tierra de forma más sencilla que los cultivos industriales.

Además, también reduce la exposición tanto a bacterias resistentes a antibióticos como a productos químicos. Sin embargo, en muchos casos las decisiones se toman en base a ideas populares como la presencia de antibióticos u hormonas en el pollo. ¿Qué tiene de mito o verdad esta creencia del pollo con hormonas?

Supuestamente, el pollo recibe hormonas de crecimiento y/o estrógenos para acelerar su desarrollo, y así se logra de forma extremadamente rápida un peso elevado, muy conveniente para la industria alimentaria en cuestión económica y de productividad.  Estas hormonas inyectadas a la carne de pollo serían las responsables de la aparición de la pubertad precoz en niñas, del aumento del riesgo de cáncer de mama y de próstata y de la aparición de rasgos de desarrollo femeninos en adolescentes masculinos.

- En primer lugar, lo cierto es que, al menos en España, el uso de hormonas en animales es ilegal. La Resolución 447/2004 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, prohíbe el uso de productos veterinarios anabolizantes en animales para el consumo humano.  Por lo tanto, el pollo que compramos en el supermercado no puede contener hormonas, ni masculinas ni femeninas.  

- Además, la administración de hormonas al pollo no tendría ningún efecto benéfico, ya que es fisiológicamente imposible que se pudiera observar una respuesta (promoción o estimulación del crecimiento) a la aplicación de hormonas en los 50 días de media que dura su crecimiento.

- Adicionalmente, las hormonas son caras, mientras que el pollo es una de las carnes más baratas en el mercado. Si a los pollos se les inyectaran hormonas, su precio aumentaría considerablemente.

- No hay evidencia científica fiable que demuestre que las hormonas de crecimiento del pollo, cuyo efecto es intrínseco en el propio animal, tengan, en caso de que se consuman, efecto en el consumidor humano.

Beneficios de la carne de pollo para los niños

La carne de pollo contiene básicamente en un 20% de proteína, 9% de grasas además de  múltiples vitaminas y minerales, por lo que es una carne muy nutritiva y saludable desde la infancia hasta la edad adulta.

De hecho, si existe diferencia de tamaño y color entre un pollo orgánico y uno industrial no es debido a la inyección de hormonas, sino a su alimentación. Los granos con los que se alimentan los pollos orgánicos durante su crianza son bien distintos a la alimentación de pollos industriales, y ahí sí radica la diferencia entre ambos, por lo que, si se elige orgánico, este razonamiento parece más acertado. 

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