Alimentos de origen vegetal imprescindibles en la dieta mediterránea para niños

Qué alimentos de origen vegetal no deben faltar en la dieta de los niños

La dieta mediterránea es un estilo de vida que conlleva una alimentación saludable que incluye gran variedad de alimentos, por ello, seguirla es una de las mejores decisiones que podemos tomar de cara a que nuestros hijos crezcan fuertes y sanos. 

Vamos a repasar los pilares de la dieta mediterránea para los niños centrándonos en los de origen vegetal.

Alimentos de origen vegetal para la dieta mediterránea para niños 

Dieta mediterránea: alimentos de origen vegetal 

- Uno de los más fundamentales es el aceite de oliva, fuente de grasas monoinsaturadas y vitaminas liposolubles, con numerosos beneficios para la salud de los más pequeños, ya que es fuente de ácidos grasos esenciales para el organismo.

- Las verduras y hortalizas son ricas en vitaminas, sales minerales y fibra. Salvo las verduras de hoja verde, todas pueden ofrecerse al bebé al comenzar la alimentación complementaria, ya que tienen numerosos beneficios para su salud, sobre todo si escogemos, como la dieta mediterránea promueve, verduras frescas de temporada. 

- En esta misma línea, las frutas ofrecen nutrientes similares a los de las verduras (fibra, vitaminas y minerales), en un amplio abanico de posibilidades. Todas pueden ofrecerse a partir de los 6 meses, y suelen ser muy apreciadas por los más pequeños gracias a su sabor dulce. No obstante, conviene tener cuidado con aquellas que pueden producir atragantamientos, como las uvas o la manzana y, en caso de que exista un historial de alergias en la familia, consultar al médico sobre las frutas más alergénicas, como las fresas, melocotones o el kiwi.

- Las legumbres son otras de las bondades de la dieta mediterránea, sobre todo en guisos y potajes, muy recomendables para entrar en calor. Deberían consumirse un mínimo de dos veces a la semana, ya que son una fuente de energía muy saludable, con proteínas de alto valor biológico –sobre todo si se combinan con cereales-, hierro y muchas vitaminas. Además, pertenecen al grupo de platos que denominamos de alta densidad nutricional, es decir, muchos nutrientes en pocas calorías.

- Los cereales –integrales-, por su parte, son imprescindibles durante las etapas de máximo crecimiento, ya que aportan energía de liberación lenta acompañada de proteínas, algunas vitaminas y minerales, y sobre todo fibra. Al comenzar la alimentación complementaria, y según las últimas investigaciones, pueden introducirse en la dieta del bebé tanto los cereales sin gluten como aquellos que contienen gluten, siempre que no haya contraindicación del pediatra. La introducción del gluten debe hacerse de manera paulatina y siempre observando el comportamiento del bebé. Irritabilidad, trastornos en su descanso o variaciones en el funcionamiento de su tracto gastrointestinal pueden ponernos en alerta sobre una posible intolerancia.

Es importante ofrecer sino todos, la mayoría de estos grupos de alimentos a diario, siendo los cereales básicos durante la infancia, siempre intentando que sean lo menos refinados posible para conseguir un buen aporte de fibra.

Papillas de fruta y purés de verduras y carnes para el bebé

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