Por qué es conveniente consumir grasas durante el embarazo

Las grasas son necesarias para el desarrollo del bebé

A la grasa siempre le precede una mala fama que, si bien es parcialmente cierta, es conveniente tomarla con precaución. La grasa es indispensable en la alimentación, concretamente, los ácidos grasos esenciales, ya que estos grasos no los puede sintetizar el organismo pero son necesarios para su buen funcionamiento. La única manera de obtenerlos es, por tanto, a través de la dieta. Te contamos por qué has de consumir grasas durante el embarazo y dónde obtener esas "grasas buenas".

Es bueno consumir grasas durante el embarazo

Por qué hay que tomar grasas en el embarazo

Durante el embarazo, el organismo de la mujer cambia sus prioridades ya que no solo tiene que atender a sus propias necesidades sino también a las que el desarrollo del bebé requiere. Los ácidos grasos esenciales tienen una importancia vital para el desarrollo del bebé, y, según las investigaciones realizadas, las necesidades de los mismos grasos durante el embarazo, aunque no están claramente establecidas, son bastante más elevadas que en cualquier otro momento de la vida de la mujer.

Si bien los ácidos grasos esenciales son imprescindibles en el embarazo, el tercer trimestre representa la época de mayores requerimientos ya que los ácidos grasos omega 3 y omega 6 participan en la formación y el correcto desarrollo del sistema nervioso y del cerebro del feto, algo que se culmina en este último trimestre. 

Solo existen dos ácidos grasos estrictamente esenciales para el organismo:

- El ácido B-linolénico (un ácido graso omega 3).

- El ácido linoleico (un ácido graso omega 3)

El resto pueden, de una manera u otra, obtenerse a través del metabolismo de otros. Sin embargo, hay dos más, que se sintetizan a partir del ácido B-linolénico: los ácidos docosahexanoico (DHA) y eicosapentanoico (EPA), cuyo aporte a través de la dieta es altamente deseable, puesto que las tasas de conversión a partir de B-linolénico son tremendamente bajas e ineficientes.

Los ácidos EPA y DHA tienen también funciones esenciales en el desarrollo del bebé. Concretamente, participan en el desarrollo de la función cognitiva y en el desarrollo de la función visual del feto (sobre todo la retina), además de en el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro en general, como el resto de los ácidos grasos omega 3 y 6.

Las mejores fuentes de EPA y DHA son los pescados azules, principalmente el salmón y el atún aunque también las sardinas y el arenque. Sin embargo, durante el embarazo el consumo de pescado se alza también como fuente de alarma por su contenido en mercurio y otras toxinas. Por esta razón es conveniente buscar pescados con pocas cantidades de mercurio, y curiosamente, el salmón y las sardinas, según los datos existentes, son de los que menos mercurio contienen. 

La grasa es necesaria para el organismo, y más aún en el embarazo, donde prescindir de ella en su totalidad resultaría en problemas en la salud y el desarrollo del bebé. Solo es necesario evitar las grasas poco saludables, como son las grasas saturadas y las grasas trans. 

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