Cuándo empezar a ofrecer agua al bebé

¿Cuándo puede beber agua el bebé y qué cantidad debemos darle?

Durante los primeros meses tras el nacimiento, los bebés solo necesitan alimentarse con leche. La mejor opción y la más natural es la leche materna, que contiene la cantidad apropiada de todos los macro y micronutrientes, la proporción idónea de proteínas, grasas, azúcares, minerales y vitaminas para el desarrollo óptimo del bebé.

Pero, ¿cuándo podemos empezar a ofrecer agua al bebé?, ¿le podemos dar agua incluso si el bebé está en período de lactancia?

Cuándo ofrecer agua al bebé

Cuándo ofrecer agua al bebé

A día de hoy, la ciencia aún no ha podido imitar la leche materna, aunque, en caso de decidir no amamantar la leche de fórmula elaborada a partir de leche de vaca, es la más apropiada. Existen otras leches artificiales como las elaboradas a partir de soja, que pueden escogerse, por ejemplo, cuando se decide seguir una dieta vegetariana. 

La leche materna, al cambiar de composición y de relación agua/grasa desde el principio de la toma hasta el final, -siendo hasta cinco veces más rica en lípidos al final -, contiene agua suficiente para satisfacer la sed del bebé, por lo que le protege frente a la deshidratación. Incluso en los lugares y días más calurosos, no es necesario ofrecer agua cuando se alimenta con lactancia materna exclusiva, es suficiente con amamantar más a menudo y el bebé obtendrá todo el agua que necesita. 

En cuanto a la leche de fórmula, por regla general tampoco es necesario ofrecer agua al bebé hasta el comienzo de la alimentación complementaria, aunque en días muy calurosos, y cuando el bebé es mayor de 16-18 semanas, pueden ofrecerse pequeñas cantidades, siempre que no comprometa su alimentación.

Al comenzar la alimentación complementaria a los 6 meses de edad, si se continúa con lactancia materna a demanda, es muy probable que no tenga interés alguno en beber agua, pero conviene empezar a ofrecer agua al bebé para que se familiarice con ella.

En el caso de la lactancia artificial, es más importante que el bebé beba agua que con la lactancia materna, aunque nunca debe forzarse al niño a beber. La leche artificial contiene siempre la misma cantidad de agua, y no debe añadirse más agua con intención de hidratar al niño, debiendo siempre respetarse la composición recomendada por el fabricante. Preferiblemente, el agua debe ofrecerse en un formato diferente al que se ofrece la leche, para evitar confusiones y q el bebé sepa que no es comida.

La ingesta de agua aumenta su importancia cuando el niño comienza a abandonar por completo la lactancia –generalmente al aproximarse a los 2 años de edad-, por lo que, aunque no debe obligarse a beber, siempre debe ofrecerse, tanto durante como entre las comidas, de manera que el niño se acostumbre y tenga acceso a ella constantemente.

Los niños no son conscientes de la sed con anticipación como lo hacemos los adultos, sino que, cuando se dan cuenta, la necesidad de agua de su cuerpo es inminente, ya que están cerca de la deshidratación, de ahí la importancia de tenerla siempre a mano.

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