Entrevista - Paloma Hombrados García

Coordinadora del proyecto "Infancia Hospitalizada" de Cruz Roja

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El ingreso en un hospital ocasiona en las personas un proceso traumático y/o crítico, que le lleva a sentirse desvinculado de su actividad diaria. Si esta situación es difícil de asumir en el adulto, el problema se agrava cuando el paciente es un niño o una niña.
El programa de infancia hospitalizada de Cruz Roja Juventud tiene como objetivo principal fomentar acciones que mejoren la calidad de vida de los menores hospitalizados por enfermedades de mediana y larga duración, ingresados en diferentes hospitales (Niño Jesús, La Paz, Ramón y Cajal, Clínico en Madrid, así como también en el Hospital de Móstoles y en el Severo Ochoa, de Leganés), o que se ven convalecientes durante largos períodos de tiempo.
Paloma Hombrados García, coordinadora del proyecto de animación en hospitales, explica a GuiaInfantil.com cómo se desarrollan estas actividades en el medio hospitalario.

- ¿En base a qué habéis tenido la idea de crear este proyecto?
Este proyecto surgió en 1993 en el Hospital Niño de Jesús, gracias a la iniciativa de un grupo de voluntarios, al observar las necesidades sin cubrir de los menores ingresados en el hospital. Este proyecto se basó originalmente en actividades de animación y talleres, intentando cubrir las necesidades que se iban detectando, en los diferentes centros hospitalarios.
Tanto el centro hospitalario como el personal pueden satisfacer las necesidades sanitarias que el enfermo plantea, pero quedan otra serie de necesidades que afectan al desarrollo social, emocional, o escolar del niño, que en su día no estaban cubiertas y que son las que cubrimos con este proyecto. Además el niño dispone de mucho tiempo libre a lo largo del día realizando escasas actividades y permaneciendo inactivos, por lo que es una oportunidad para poder realizar actividades lúdicas y poner en marcha diferentes juegos y talleres para ocupar este tiempo libre y evitar que el niño permanezca sólo.
Nuestro proyecto incide en el desarrollo socioafectivo y cognitivo de los pacientes utilizando los espacios y materiales necesarios donde desarrollar actividades infantiles que potencien las relaciones entre iguales. Los niños participan a pesar de sus limitaciones dependiendo de cada enfermedad, en las actividades grupales, generando con ello sentimientos de auto eficacia y competencia.

- Explícanos el día a día del proyecto. ¿Cómo desarrolláis este trabajo?
El proyecto está puesto en marcha en cuatro hospitales de Madrid: La Paz, Niño Jesús, Ramón y Cajal y El Clínico así como también en el Hospital de Móstoles y en el Severo Ochoa, de Leganés, y es llevado a cabo gracias a la participación de los voluntarios en horario de mañana y/o tarde en función de cada centro hospitalario. Ellos preparan la actividad día a día, la adaptan al perfil de los menores hospitalizados, llevan a cabo la misma y después evalúan su trabajo. Las actividades que realizan son las siguientes: actividades lúdicas, de animación, socio-educativas como manualidades juegos y acompañamientos a los menores, actividades individuales en las habitaciones, talleres de expresión plástica, entre otras. Las habilidades que utilizan los voluntarios de CRJ para la interacción con los niños son la alegría, ilusión, imaginación, creatividad, sonrisa, etc., consiguiendo una mayor adaptación del menor durante el proceso de hospitalización.

- Muchos padres nos escriben solicitando una orientación de cómo jugar con su hijo en el hospital. Existen muchas limitaciones. ¿Qué consejos darían a estos padres?
A veces creemos que los menores hospitalizados tienen demasiadas limitaciones y simplemente hay que adaptar los juegos y actividades en función de su limitación. También es importante seguir viendo al niño hospitalizado no como un enfermo sino como un “niño”. Una manera de ayudarles es que participen con nosotros en las actividades grupales y que puedan jugar con sus hijos.
También resaltaría la importancia de la participación de los padres y madres en nuestras actividades, ya que ellos también son beneficiarios indirectos de este proyecto, y les ayuda a desconectar o tener su momento de desahogo con los voluntarios, ya que a veces el equipo de trabajo realiza actividades específicas para los familiares o, por el contrario, prefieren tomarse un momento de respiro mientras sus hijos participan de las actividades con los monitores de Cruz Roja Juventud.

- Cómo contestan los niños a los que vosotros animáis. Cuál es el perfil de esos niños, es decir, sus edades, enfermedades, estados de ánimo, etc.
Contamos con niños de edades muy diferentes, desde bebés hasta menores de 17 años, quizás esa sea la mayor dificultad a la hora de trabajar con ellos, ya que tenemos que adaptar la actividad tanto a un niño pequeño como a uno mayor, utilizando diferentes estrategias en función de sus edades. Las enfermedades con las que nos podemos encontrar también pueden ser muy diversas. Es por ello, por su propia enfermedad, que el equipo de voluntarios tiene en ocasiones, dificultades para sacarles de la habitación y animarles a participar en las actividades grupales, debido a su estado de ánimo.

- ¿Existe algún criterio por parte de Cruz Roja Juventud en la selección de los voluntarios que trabajan en el proyecto? ¿Qué es necesario para participar en ello?
En principio tenemos un perfil concreto para este proyecto, aunque con cierta flexibilidad. Para ser voluntario de este programa se necesita un compromiso de dos mañanas o dos tardes, teniendo que realizar previamente una formación en la Institución, además de una formación específica para trabajar con el colectivo de infancia y juventud, y otra del propio programa de intervención con Infancia hospitalizada.

- Existen otras iniciativas por parte de algunas ONG que también benefician a niños hospitalizados. En qué se diferencia vuestro proyecto de los demás.
Hay muchas otras asociaciones que trabajan con menores hospitalizados, aunque todas nos complementamos.
Nuestro programa incide especialmente en las relaciones personales y la convivencia en grupo, como un aspecto que favorece su recuperación realizando actividades lúdicas, de animación y de expresión plástica. Todo ello hace que el menor hospitalizado mejore su estado de ánimo y tenga una vivencia más positiva durante el proceso de hospitalización.
El programa incide en las relaciones personales y en la utilización de la animación y el juego como factores fundamentales e imprescindibles para su recuperación.

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