La detección de la sordera en los bebés recién nacidos

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La comunicación y sus diferentes sistemas para ponernos en contacto es uno de los mayores logros de la sociedad moderna. Pero, ¿qué ocurre cuando un niño o una persona no puede comunicarse porque no escucha o no oye bien? Según la Organización Mundial de la Salud, 32 millones de niños en el mundo sufren sordera, una enfermedad que se puede prevenir con una detección temprana, la inmunización y a través de buenos programas para madres y niños. 

¿Mi bebé oye bien?

Cómo detectar la sordera en los bebés

Según la OMS, del 60 por ciento de casos de sordera en niños que son evitables, el 31% se debe a enfermedades como la meningitis, sarampión, paperas o rubeola, un 17% se debe a complicaciones durante el parto o parto prematuro y un 4% está relacionado con el uso de medicamentos que tienen efectos perjudiciales para la audición del bebé.

Cuando la falta de audición no se trata de forma precoz en los bebés, éstos no pueden adquirir la capacidad de comunicarse, se retrasa la adquisición del lenguaje y todo ello dificulta el desarrollo emocional e intelectual del niño. Sin embargo, la identificación y el tratamiento temprano de los niños con estos problemas de audición facilitan el desarrollo del lenguaje y, al mismo tiempo, esto mejora su aprendizaje y su comunicación.

Por este motivo, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha recomendado que para la detección de la sordera en los bebés recién nacidos, a todos se les realice la prueba de cribado neonatal para la detección precoz de la hipoacusia congénita. Con la detección precoz en los recién nacidos se puede llegar al diagnóstico de hipoacusia antes de los 6 meses y comenzar de manera precoz el tratamiento. Normalmente, hasta los 2 años de media no suele detectarse la sordera en los niños a los que no se les hacen las pruebas al nacer y, a esta edad, el retraso en la adquisición del lenguaje ya es significativo.

La prueba de cribado para la sordera es una prueba sencilla que no causa ninguna molestia al recién nacido. Lo habitual es hacer la prueba entre las 12 y las 48 horas de vida, antes de salir de la maternidad. En cualquier caso, debe ser realizada en el primer mes de vida, mientras el bebé está tranquilo o durmiendo.

Marisol Nuevo. Redactora

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