7 errores de higiene en el cuarto de baño que ponen en riesgo la salud familiar

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Las toallas, el tirador del retrete, los cepillos de dientes... El cuarto de baño está repleto de posibles 'focos' de microbios y bacterias. Tal vez no nos demos cuenta, pero están ahí, y les prestamos poca atención. A menudo, cometemos grandes errores que favorecen que las bacterias campen a sus anchas

Te explicamos qué hacemos mal en el cuarto de baño y cómo deberíamos educar a los niños para que aprendan higiene de forma adecuada.

7 grandes errores de higien que todos cometemos en el cuarto de baño

Normas de higiene en el cuarto de baño

¿Sabes la cantidad de gérmenes que puedes encontrarte en el cuarto de baño? Desde el temible E. Coli (causante de diarreas)  hasta la Salmonela o el Enterobacter (que causa enfermedades respiratorias y de la piel). Es cierto que limpiamos, y tenemos en cuenta que tiradores de la puerta y grifos pueden acumular microbios. Pero las bacterias encuentran otros lugares... a menudo, insospechados:

1. Los cepillos de dientes. Muchos cepillos de dientes incluyen una tapa de plástico. Bien. No es un adorno ni algo que haya que tirar a la basura. Su función es proteger las cerdas del cepillo de las bacterias que hay en el ambiente. Normalmente, los cepillos los ponemos cerca del retrete. Es fácil que lleguen bacterias hasta él. La funda protege el cepillo, pero tampoco hay que olvidar lavarla de vez en cuando. 

2. Las toallas o el albornoz. ¿Cuántas veces utilizas la toalla antes de echarla a lavar? ¿Eres de los que la tiran al suelo y las vuelven a utilizar? Las toallas deberían cambiarse todas las semanas. ¿Y el albornoz? ¡Lo mismo! Las toallas, además, permanecen mucho tiempo húmedas. La humedad hace que los gérmenes se multipliquen.

3. Escobilla. Uno de los lugares del cuarto de baño donde más gérmenes se acumulan es la escobilla del baño. ¿Cuántas veces cambiamos el agua con desinfectante? Evidentemente, deberíamos hacerlo todas las semanas.

4. Vaso de los cepillos. Nos cepillamos los dientes. Limpiamos el cepillo una vez que terminamos de usarlo. ¿Pero qué pasa con el vaso en donde colocamos el cepillo? Que se va acumulando todo el agua que se escurre de los cepillos (no especialmente limpia). Al final, el vaso de los cepillos termina negro. Rara vez nos damos cuenta.

5. El interior del retrete. Limpiar el cuarto de baño es una de las tareas menos agradables, sí, pero necesarias. No consiste sólo en limpiar espejos y ducha o bañera. El retrete debe desinfectarse no sólo por fuera. Es dentro donde más gérmenes se acumulan. Sobre todo, en el perímetro interior del retrete. Ahí, donde casi nadie se atreve a limpiar...

6. Alfombrilla de los pies y cortina de la ducha. Pisamos una y otra vez sobre la alfombrilla, y aunque esté sucia seguimos utilizándola. Los pies vuelven a llevarse todas las bacterias. Lo mejor es que la alfombrilla no sea de moqueta o que se pueda lavar en lavadora con frecuencia.  ¿Y qué ocurre con la cortina de la ducha o baño? El agua y la humedad hacen que proliferen las bacterias. De ahí que comience a desarrollar manchas oscuras. Las cortinas... ¡también se lavan!

7. Los peines. Sí, los peines y cepillos también se tienen que limpiar. Caspa, grasa del pelo... el peine puede convertirse en un lugar acogedor para todo tipo de bacterias.

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