Las heridas en los dedos de los niños

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Desde que mis hijos eran bebés, les he enseñado a frenar las caídas con las manos. Siempre hay que poner las manos por delante para frenar una caída y así evitar romperse los dientes o fracturarse un hueso. Por eso, es importante bajar las escaleras con las manos fuera de los bolsillos, mirar al suelo y estar pendiente de los desniveles del camino y, sobre todo, ser prudente. 

Pero, si los niños frenan con las manos, generalmente, son éstas las que se llevan la peor parte de la caída, sufriendo por cortes superficiales, nudillos despellejados, uñas rotas o puntas del dedo aplastadas. Tras el impacto, el golpe o el aplastamiento de los dedos y uñas de las manos o de los pies es necesario que la uña y la piel se regeneren. 

Uñas rotas, nudillos despellejados.... ¿cómo curar los dedos de los niños?

Heridas en el dedo de los niños

- La primera recomendación tras la contusión es poner el dedo del niño en agua muy fría. Si la punta del dedo ha sido aplastada, mientras el dedo está en remojo, es aconsejable lavarlo con suavidad. Después, con unas tijeras y mucho cuidado, podemos ir recortando los pedazos de piel desgarrada, aplicaremos un antiséptico y si la herida presenta un corte y se puede ensuciar, conviene cubrirla con una tirita durante 24 horas. Después, la dejaremos descubierta para que se cure.

- Si la uña del dedo del niño se ha partido y está arrancada o semiarrancada, debemos cortarla a lo largo de la línea del desgarramiento con unas tijeras o un cortauñas esterilizados. Después conviene aplicar una crema antibiótica y cubrir la parte afectada con una gasa que no se adhiera. La gasa debemos cambiarla todos los días, momento que conviene aprovechar para introducir el dedo del niño en una solución salina tibia. Al cabo de 7 días, el lecho de la uña debe estar cubierto de piel nueva.

- En el caso de que se le hayan despellejado los nudillos, como suele ocurrir en la caídas de la bicicleta, del patinete o de los patines, es recomendable, en primer lugar, limpiar con agua y jabón, retirar toda la suciedad y presionar en la herida, si hay sangrado. Después, cortar los restos de piel, sobre todo, si están sucios con unas tijeras esterilizadas. Poner un antiséptico y cubrir la herida con una gasa antiadherente. 

En principio, esto es lo que podemos hacer los padres en casa por los deditos de nuestros niños, pero conviene llevarles al pediatra si no mueve el dedo o los dedos con normalidad, si la herida no cesa de sangrar a pesar de la presión directa, si la piel de la herida está abierta, si la herida está tan sucia que no podemos limpiarla, si el dedo está muy hinchado y si se ha acumulado tanta sangre bajo la uña, que la herida produce mucho dolor.

Marisol Nuevo.

Heridas y quemaduras en los niños

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