Consecuencias para el niño de aguantar las ganas de orinar

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Todos lo hemos hecho en algún momento determinado, ya sea porque estamos entretenidos con alguna otra cosa, por pereza o porque preferimos hacerlo en casa. Y es que, a veces aliviar la necesidad fisiológica de orinar llega en un momento muy poco oportuno.

A los niños les pasa muy a menudo, es muy común verles bailoteando y dando saltitos mientras la madre o el padre pregunta: pero, ¿te haces pis?, ¿por qué no vas al baño?... ¡ve a hacer pis ya! No es que los padres seamos muy pesados, es que acostumbrarse a aguantar las ganas de orinar tiene consecuencias nefastas.

Por qué no debes dejar que tu hijo aguante las ganas de orinar

 Aguantar las ganas de hacer pis

'¿Te estás haciendo pis?' Mi cuñada anda siempre con la misma retahíla con su hija, que detesta ir al baño en sitios públicos y aguanta hasta que no puede más. La ves bailando, agarrándose las braguitas, sentada en cuclillas... Esta imagen es muy común, porque, entre otras cosas, a los niños les cuesta horrores dejar lo que tienen entre manos para ir al baño, sin embargo, esto tiene consecuencias.

- Ensanchamiento de la vejiga: la vejiga está preparada para admitir entre 150 y 220 ml de líquido, aunque depende de cada persona. Cuando está llena, el cerebro da la orden de ir a hacer pis, produciendo una sensación de molestia. Si no lo hacemos, seguimos aguantando y bloqueamos esa sensación y además seguimos ingiriendo líquido, las paredes de la vejiga seguirán ensanchando.

- Infecciones: A través del pis eliminamos las sustancias que el cuerpo no necesita, por lo que en la vejiga se almacenan desechos y ácidos. Si estas sustancias quedan almacenadas de forma constante en el tracto urinario o en la misma vejiga pueden dañarlos. Además, si los niños se acostumbran a aguantar las ganas de orinar, mantendrán durante más tiempo las bacterias en el cuerpo, esto puede causar infecciones e incluso cistitis.

- Daños en los riñones: los riñones filtran las toxinas del cuerpo antes de ser eliminadas por la orina. Por lo que mantener esos desechos en la vejiga puede hacer que en los riñones comiencen a almacenarse pequeños residuos en forma de cristalitos, para luego pasar a formarse piedras o cálculos, algo que resulta realmente doloroso.

- Fugas: los niños tienen un limitado control de la orina, es posible que jugando o riendo terminen haciéndose pis encima, lo que supone una situación bochornosa para ellos si están con otros niños, además del trastorno de tener que volver a casa para cambiarles de ropa.

- Otras consecuencias: dolor de estómago, calambres, cansancio, escalofrío, dolor pélvico, fiebre debida a la infección o ansiedad son otros de los síntomas que podría padecer el niño si se acostumbra a bloquear las ganas de orinar.

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