Embarazo y cáncer de mama

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Cada vez retrasamos más la edad para quedarnos embarazadas y este hecho influye en nuestro estado de salud. Mientras que hace 20 años, el número de mujeres que se quedaban embarazadas alrededor de los 35 años era del 35 por ciento, actualmente la media de edad en que las mujeres tienen su primer hijo es a los 35 años. Esta es una de las razones por la que hoy en día se estén diagnosticando casos de cáncer de mama en el embarazo. 

Diagnóstico precoz en el embarazo

Médico con embarazada

No obstante, el diagnóstico de cáncer durante el embarazo es poco frecuente. Sólo aparece en 2 o 3 casos de cada 100.000 mujeres embarazadas y la causa de que la presencia de cáncer haya ido aumentando en los últimos años se debe a que las mujeres cada vez son madres a una edad más tardía.

La detección temprana sigue siendo lo más importante porque cuando antes sea detectado, más posibilidades hay de vencerlo. Sin embargo, el mayor problema en estos casos es la detección en etapas tempranas, ya que durante el embarazo y lactancia materna se producen cambios en la glándula mamaria, que favorecen los cambios en la densidad mamaria y su aumento de tamaño y de forma, lo cual hace más difícil detectar tumores pequeños.

La mejor recomendación para todas las mujeres es continuar autoexplorándose periódicamente en el embarazo y si se tiene alguna sospecha acudir al especialista para realizar una ecografía mamaria, ya que el ultrasonido no causa daño al bebé. La ecografía puede ofrecer un diagnóstico preciso, aún cuando la densidad de la glándula mamaria está aumentada.

Si el diagnóstico confirma el cáncer de mama en el embarazo, la mayor preocupación es qué pasará con el bebé que está en camino, ya que todo depende del trimestre del embarazo en que se ha diagnosticado el cáncer. En el primer trimestre del embarazo no se puede aplicar tratamiento de quimioterapia porque podría haber posibilidad de malformaciones o aborto, sin embargo sí es posible aplicarla en el segundo trimestre. En cambio, la radiación no está recomendada en ninguna etapa del embarazo, por un riesgo elevado de daño al feto. Por tanto, el tratamiento de elección es la cirugía (mastectomía, si es necesario), dejar que avance un poco el embarazo y posteriormente dar quimioterapia.

Durante la lactancia, los cambios en las glándulas mamarias hacen más difícil detectar los tumores. No obstante, ante cualquier anomalía es importantísimo suspender la lactancia y no dejarlo para después porque puede ser muy tarde.

Marisol Nuevo. Guiainfantil.com

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