Lo que ocurre realmente después del parto

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Comencemos por lo positivo. Tener a tu bebé entre tus brazos por primera vez es uno de los momentos más maravillosos que puede vivir un padre y una madre. Sentirle, mirarle, olerle, acariciarle... Es una experiencia única que hace que el tiempo se detenga y todo lo que ha ocurrido antes: las contracciones, los nervios o el dolor se olvidé como por arte de magia.

Sin embargo, hay otra realidad que suele suceder pocos días después de que el bebé haya nacido y que puede ser devastadora para muchas madres. Esto es lo que pasa unos días después de dar a luz.

Lo que nadie te cuenta del posparto

Qué ocurre en el posparto

Los primeros días tras el parto, pueden resultar tan extenuantes que incluso puedes llegar a pensar que eres la peor madre del mundo y que no puedes con ello, y es que tienes que lidiar con cosas como:

- Estas dolorida, tanto si ha habido cesárea como si es parto natural. Los puntos, los loquios y demás molestias tras el parto hacen complicado que estés en plena forma para atender al bebé. 

- Los bebés realizan tomas constantes, la lactancia a demanda, supone una exigencia grande y para una mamá primeriza resulta abrumador ya que parece que lo único que haces en todo el día es tener al bebé al pecho. Además, las miles de dudas que surgen sobre si está tomando suficiente, si lo haces bien e incluso el dolor que puedes sentir, hace que la lactancia pase a ser en algunos casos un momento temido y no deseado. Lo que hace que muchas madres abandonen.

- La falta de sueño, el bebé puede dormir 18 horas al día, pero en pequeñas siestas, nunca de una vez. Que tengas, por lo tanto, un sueño largo, conciliador y prolongado es ciencia ficción. Esta falta de sueño hace subir el nivel de estrés y hace bajar la paciencia.

- El llanto del bebé: no sólo puede resultar irritante cuando es muy constante, sino que además resulta frustrante oírle llorar sin saber qué hacer para ponerle remedio. ¿Son los cólicos?, ¿tendrá hambre?, ¿sueño?, ¿escocido? El bebé no viene con manual de instrucciones e ir conociéndole para saber qué le ocurre, supone pasar por la fase en la que los llantos son abrumadores.

- Sentimientos encontrados: quieres a tu bebé como a nada en el mundo, pero estás inmersa en una maraña de sentimientos. El bebé demanda tanto de ti que llegas a pensar que no puedes más, que no sabes o que no serás capaz de hacerlo.

- Dejas aparte tus necesidades: no duermes, en ocasiones no tienes tiempo ni para comer, dedicarte tiempo para ti es algo del pasado, por supuesto arreglarte y ponerte guapa también. Cuando te miras al espejo, te das cuenta de que llevas una camiseta llena de lamparones de leche, no te has peinado y las ojeras te llegan a la barbilla.

- Tu cuerpo no es el que era: tu barriga se ha quedado como un globo desinflado, tus pechos te desbordan y sientes que nunca vas a tener tu figura anterior. No es agradable ver lo que ocurre con la tripa tras dar a luz, ese estado flácido. El disgusto no te deja pensar que es pasajero y que poco a poco irá volviendo a su ser.

La buena noticia es que es una fase pasajera, se supera, y se le puede poner solución, ¿cuál es? Para que todas estas vivencias y emociones no te sobrepasen y te lleven a padecer una depresión posparto, algo nada extraño, sólo hay una solución y creéme que funciona: ¡déjate ayudar!

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