La crianza de los niños en el corazón de África

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La sonrisa es lo primero que me envuelve y cautiva de los niños de Senegal. Me sorprende su disposición amablemente acojedora a una extraña, blanca como un espectro. Me siento intimidada a su lado, mi piel... es tan diferente! Aquí y ahora la desigual soy yo. Y no me censuran ni se apartan, pero los mas pequeños me observan y se asustan. ¡Cuantos niños de grandes ojos negros y brillantes dentaduras blancas como teclas de un piano a mi alrrededor!

Una doula en Senegal: los niños

Los niños en Senegal

Nunca me había parado a pensar en el efecto que el color de mi piel podría causar en los bebés, hasta el momento que llegué a la enfermería. Me sentí un diablo blanco asusta bebés, pero... el cariño y el amor lo curan todo y, al instante, los tenía en mis brazos. ¿Estaban esconcertados? Puede, pero yo ya no lo notaba, solo sentía sus corazoncitos latir.

Sin embargo, lo fascinante eran sus madres, que orgullosas ponían a sus niños en nuestros brazos buscando la aprobación. Yo no entendía su idioma, pero sí el lenguaje de su corazón que decía: "Míralo, es mi hijo. ¿Está bien? ¿Cómo lo encuentras? ¿Está sano?... 

Por desgracia, los índices de anemia son muy altos así como la desnutrición y las enfermedades intestinales causadas por parásitos. La mayoría se debe a la alimentación y, por supuesto, a la falta de higiene en enfermedades micóticas como sarna o tiña.

En Senegal, tan pronto nace el bebé se le colocan los amuletos en el brazo, cuello o cintura, tal y como pude observar en los neonatos. No olvidemos que no usan pañales de celulosa, sino trapos enroscados a la cintura y atados con las cuerdas que acogen estos amuletos.  Dada la falta de higiene, los orines se mezclan con los lienzos de pañal y los objetos mencionados. Evidentemente estas prácticas causan problemas. Durante el primer año de vida, existe una alta mortalidad infantil en Senegal, y si a esto añadimos que no todas las madres registran correctamente a sus niños, el resultado es una mala vacunación de los mismos, a destiempo o simplemente faltan vacunas.

A las madres no les falta voluntad y hoy en día el aprendizaje es primordial. Así lo pude comprobar en el poblado que visite, cuando de repente aparecieron un buen número de mamás con sus bebés al enterarse que se estaba preparando una revisión médica para los chiquitines de los cinco poblados colindantes.

Todas llevaban a su bebé a la espalda y la sonrrisa en el rostro, esperando ser atendidas. Sus niños fueron revisados, pesados y revisados. Unas vinieron con cartilla de vacunación y otras sin ella, pero nadie se fue sin atender y todas llevaron la medicación y pautas adecuadas para su seguimiento. Me sentí plena, llena de entusiasmo y de calor humano, todas respirábamos agradecimiento por todos los poros de la piel. ¡Tanto, por tan poco!

Ideas para llevar al bebé en brazos

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