Las mujeres bajitas tienen menos problemas en el parto

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Dime cómo eres y te diré como será tu parto... Al menos podemos hacernos una idea, aunque luego el momento del parto dependa de muchos otros factores. Por ejemplo, si eres menuda, lo más normal es que tu bebé nazca con la cabeza pequeña, lo que puede ser garantía (en principio) de un parto con menos complicaciones.

Esta es una de las conclusiones a las que han llegado algunos antropólogos europeos después de estudiar la morfología de algunas mujeres y la relación con su parto. En el estudio, se establece una conexión entre la estatura de la mujer embarazada y el tamaño de la cabeza con las dimensiones de la pelvis.

Las mujeres con la cabeza grande  tienen menos problemas para parir

Madre con recién nacido

En este mismo estudio, (elaborado por antropólogos de la Universidad de Oslo y distintos estudiosos europeos y publicado en la revista PNAS), se llega a la conclusión de que tener una cabeza grande también puede ayudar en el momento del expulsivo. La razón: existe una estrecha relación entre el tamaño de la cabeza con las medidas de la cavidad pélvica. Estos antropólogos se han dado cuenta de que las mujeres con la cabeza más grande, tienen también la pelvis más ancha. 

En definitiva, ser bajita y tener la cabeza grande puede ser ideal para asegurarse un parto menos problemático, aunque luego son muchos los factores que intervienen en el parto, como la posición del bebé al nacer o la facilidad con la que la madre dilate, algún tipo de enfermedad o diversos factores ambientales.

Por qué el canal de parto no tiene suficiente espacio

La explicación de por qué las mujeres tienen un canal de parto más estrecho del 'ideal' tiene que ver con la historia de la humanidad y por supuesto, de la evolución del ser humano. Al principio, las mujeres (y los hombres) andaban con manos y pies. Al agacharse, la pelvis se estrechó para facilitar la locomoción. Pero al mismo tiempo, el cerebro del ser humano evolucionaba y se agrandaba. Con el tiempo, el ser humano terminó caminando erguido y el tamaño de la cabeza aumentó considerablemente. La pelvis de las mujeres no estaban preparadas para ese cambio. 

El estudio tiene sentido, más aún si tenemos en cuenta que el tamaño de la cabeza se hereda (aunque hay excepciones, claro). Es decir, mujeres de cabeza grande tienden a tener bebés de cabeza grande, por lo que su cuerpo necesita contar con un canal de parto más ancho. 

Las mujeres con cabezas pequeñas suelen tener una pelvis más ovalada, lo que dificulta más el momento del expulsivo. Mucho mejor tener una pelvis más redondeada, propia de la mujeres de escasa estatura. 

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